Las devastadoras inundaciones que han asolado la región fronteriza entre Nepal y Tíbet han dejado ya más de 1.000 fallecidos y más de 3.900 desaparecidos, según los últimos datos de la agencia de gestión de desastres de Nepal.
Entre los desaparecidos figuran más … de 600 trabajadores que se cree quedaron atrapados en una extensa red de túneles llenos de barro en varias centrales hidroeléctricas construidas junto al río Trishuli, donde las autoridades buscan un milagro.
Las operaciones de rescate, coordinadas por un equipo internacional formado por militares chinos y nepalíes, con apoyo de expertos de India, Corea y Australia, se han intensificado en los últimos días. Los equipos han logrado bombear aire a algunos de los túneles y, aunque un grupo consiguió acceder a uno de ellos, tuvo que retirarse al no encontrar supervivientes en su interior. Hasta el momento, 279 personas han sido rescatadas de las instalaciones afectadas.
«Cuanto más tiempo pasa, más muere nuestra esperanza»
Las familias de los atrapados viven horas de angustia e incertidumbre. «Desearía poder encontrarlo. Desearía que volviera a casa», declaró Anushila Bhandari, esposa de un ingeniero de 33 años desaparecido en una de las obras. Otros familiares expresan su frustración por la lentitud de las tareas de rescate. «Cuanto más tiempo pasa, más muere nuestra esperanza. Esta operación debe avanzar mucho más rápido porque cada segundo cuenta para nosotros», afirmó Jiban Khadka, cuyo familiar también está atrapado en una de las plantas.
El primer ministro nepalí, Balendra Shah, vinculó la catástrofe con el aumento de los riesgos naturales en la región del Himalaya debido al cambio climático. «Es ahora el momento de plantear con firmeza ante la comunidad internacional la cuestión de los desastres que estamos experimentando como resultado del cambio climático», escribió en una publicación en Facebook.
La tragedia ha golpeado con especial dureza a un país que depende en gran medida de la energía hidroeléctrica. Al menos 11 proyectos, terminados o en construcción, resultaron dañados por las riadas. En la zona de Chitwan, aguas abajo del epicentro de las inundaciones, se han llevado a cabo entierros provisionales tras el hallazgo de casi 300 cadáveres arrastrados por los ríos. Solo el 4% de los 900 cuerpos recuperados hasta ahora han sido identificados.
En el lado tibetano de la frontera, el balance oficial asciende a 16 muertos y 546 desaparecidos, aunque las imágenes y la información sobre la catástrofe han sido fuertemente censuradas por las autoridades chinas. Tanto en China como en Nepal, se han impuesto sanciones y retirado contenidos en línea por considerar que difunden información falsa sobre el alcance real de la tragedia.
