La imagen es impresionante: una ola gigantesca arrolla todo lo que se encuentra por delante. El agua no discrimina y la fuerza con la que va, tampoco: edificios enteros, coches, personas… El colapso glaciar que provocó una enorme riada compuesta por una masa de hielo, … rocas y sedimentos ha dejado, según la Cruz Roja, a más de 93.000 personas en situación de extrema necesidad.
La riada, que golpeó algunas zonas del norte de Nepal y la frontera china con el Tíbet, ha causado la muerte de más de 540 personas y la desaparición de casi 2.000, según las cifras más recientes.
Más de 500 personas han sido rescatadas, pero la destrucción de carreteras, puentes y otras infraestructuras está dificultando el acceso a las zonas más afectadas. En algunas áreas, los puentes sobre el río Trishuli han quedado destruidos o dañados, impidiendo cruzar de una orilla a otra y dejando a comunidades enteras aisladas.
«Los daños humanos y materiales son enormes en toda esta zona. Hace apenas unos momentos han recuperado un cuerpo aquí al lado. Todavía no sabemos cuántas personas están desaparecidas. Las familias están especialmente preocupadas por los y las estudiantes que salieron hacia la escuela ayer por la mañana y por quienes han quedado atrapados al otro lado del río Trishuli», explica Rajendra Paudel, de DEPROSC Nepal, organización social de Plan International, desde Devighat Bazaar, una de las zonas más afectadas del distrito de Nuwakot.
Los equipos de rescate están utilizando helicópteros para llegar a las personas que han quedado aisladas, pero todavía no han podido acceder a todas las comunidades afectadas. Algunas familias han tenido que abandonar sus hogares y refugiarse en las laderas cercanas para ponerse a salvo.
Las regiones golpeadas por esta tragedia son unas de las más aisladas del Himalaya. Allí, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, los pueblos se encuentran encajados entre montañas gigantescas. Aunque se trata de una zona inhóspita, miles de personas viven en pequeñas aldeas dispersas y dependen de las carreteras que serpentean los ríos.
Ahora, todas esas poblaciones y todos esos supervivientes están más aislados que nunca. Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, comunidades enteras permanecen incomunicadas y algunos niños llevan dos días atrapados en sus escuelas, lejos de sus familias. Los equipos de rescate están utilizando helicópteros para llegar a las personas que han quedado aisladas, pero todavía no han podido acceder a todas las comunidades afectadas. Algunas familias han tenido que abandonar sus hogares y refugiarse en las laderas cercanas para ponerse a salvo.
Algunos niños llevan dos días atrapados en sus escuelas, lejos de sus familias
Unicef calcula que al menos 17.000 niños se han visto afectados por la catástrofe en los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading. Además, 18 escuelas han quedado destruidas y otras 20 han sufrido daños.
La agencia de la ONU para la infancia señala que algunos menores han sido separados de sus familias y están siendo acogidos temporalmente mientras se intenta localizar a sus padres o familiares.
