El presidente serbio, Alexander Vucic, ha ganado todas las elecciones a las que se ha presentado desde 2014. Sin embargo, los resultados de las legislativas anticipadas que se celebran este domingo en Serbia pueden provocar un auténtico seísmo político en la región. No … solo por el futuro político de Vucic, que ha sido el presidente de Serbia los últimos nueve años y ahora pretende recuperar el puesto de primer ministro que ya había ocupado entre 2014 y 2017, sino también respecto a las relaciones diplomáticas con la UE y sobre la posición estratégica de Rusia en los Balcanes Occidentales, donde ha tenido hasta ahora un aliado incondicional.
Pero, en estos comicios, el movimiento de protesta estudiantil que, desde hace dos años, denuncia la «ocupación del Estado» por parte de Vucic y el dominio de la corrupción en la Administración, ha logrado cristalizar en un movimiento político renovador que encabeza las encuestas.
El pasado jueves, durante el cierre de la campaña electoral, los estudiantes serbios protagonizaron una impresionante demostración de fuerza en Belgrado. Cerca de 150.000 personas participaron en el acto de cierre de la Lista Estudiantil–Los Estudiantes Ganan en la emblemática plaza Slavija. Tras varios días de marchas por todo el país, columnas procedentes de otras ciudades confluyeron en la capital para apoyar el movimiento formado por estudiantes y profesores que, al menos en las encuestas, han logrado poner contra las cuerdas al Partido Progresista Serbio de Vucic.
En caso de una victoria de la oposición en las legislativas, Serbia podría seguir el camino emprendido por la vecina Hungría: una democratización proeuropea acompañada de un prudente distanciamiento respecto a Rusia. No obstante, ante un resultado tan apretado también es posible que se produzca una desestabilización del país, dada la ausencia de un liderazgo político unificado entre los estudiantes. En todo caso, ninguno de estos escenarios resulta favorable para Moscú, que ha tenido en Belgrado uno de sus más sólidos apoyos. Vucic ha dejado claro que, si obtiene la victoria, «no cambiaré mi política hacia Rusia y China».
El punto débil de los estudiantes es que carecen de un liderazgo reconocible. En su lista de candidatos presentan a 250 personas desconocidas para el gran público y sin experiencia en política. En su mayoría, son profesores universitarios o funcionarios cuyo denominador común es la lucha contra la corrupción y el restablecimiento del Estado de derecho. Y, sobre todo, tanto los estudiantes como la población temen el fraude electoral, un fenómeno que se considera como recurso sistemático del poder en Serbia. Por ejemplo, nadie sabe cual será la influencia de los más de 200.000 ciudadanos de Bosnia-Herzegovina que han obtenido la nacionalidad serbia en los últimos años y que pueden ser un factor decisivo para Vucic. Entre las medidas adoptadas para intentar evitarlo, los estudiantes han designado, por primera vez desde la oposición al poder, a interventores electorales que ellos mismos han formado.
Una encuesta independiente publicada el martes situó a la Lista Estudiantil ligeramente por delante del Partido Progresista, con un 44,5 % frente al 42,7 % del Partido Progresista de Vucic. Y esta es la primera vez en más de una década que una lista opositora encabeza un sondeo a nivel nacional antes de unas elecciones. Sin embargo, el escaso margen entre los dos partidos no permite prever un resultado claro.
Un accidente fue el detonante
El de los estudiantes sería el mayor movimiento de protesta en la historia moderna de Serbia. Comenzó en noviembre de 2024, cuando la marquesina de una estación de tren de Novi Sad que estaba recién renovada se desplomó y provocó la muerte de 16 personas, entre ellas dos niños. Ante la negativa del gobierno a reconocer cualquier irregularidad, los homenajes a los fallecidos se transformaron en protestas masivas que provocaron la dimisión del entonces primer ministro, Milos Vucevic. Las manifestaciones congregaron a multitudes, hasta llegar a una gigantesca concentración celebrada en marzo del año pasado en Belgrado, a la que asistieron más de 325.000 personas. Desde entonces, los estudiantes que participan en las protestas han estado exigiendo la convocatoria de elecciones anticipadas.
Los observadores advierten que las encuestas publicadas hasta ahora constituyen una «fotografía» del momento y no una proyección. Sin embargo, la reacción del sector gubernamental , calificando de «falsos investigadores» a los encuestadores independientes, lleva a creer que pueden ser más acertadas de lo que parece.
La Lista de los Estudiantes ha hecho algo que ninguno de los partidos de la oposición tradicional se había atrevido a hacer: una laboriosa campaña puerta a puerta que ha llegado a todos los rincones del país y que ha servido para darse a conocer masivamente.
