Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. Este famoso refrán español resuena este lunes en la política francesa. Tanto la izquierda como el centro-derecha afín al presidente galo, Emmanuel Macron, reaccionaron con preocupación ante la victoria el domingo de la ultraderechista Alternativa para Alemania … en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania. Ven en la posibilidad de que la extrema derecha gobierne por primera vez en un ‘land’ una «señal alarmante» de cara a las presidenciales en Francia. Marine Le Pen afronta como favorita la primera vuelta de esos comicios, previstos para el 18 de abril del año que viene y cuya segunda vuelta tendrá lugar el 2 de mayo.
«La extrema derecha ha conseguido el 44% de los votos en Sajonia-Anhalt, que fue la primera región en elegir a un ministro-presidente nazi en 1932. Es mucho más que una advertencia. Necesitamos una movilización general», reaccionó Olivier Faure, secretario general del Partido Socialista.
El líder de la Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos), Jean-Luc Mélenchon, ha descrito el auge de la derecha radical en el este de Alemania «como una demostración catastrófica de la ceguera de las políticas centristas europeas». Otros dirigentes insumisos han criticado el rol de la formación rojiparda BSW, cuya abstención puede ser clave para que Ulrich Siegmund se convierta en el primer político ultra en llevar las riendas de un ‘land’.
Los límites del cordón sanitario
Las reacciones de los aspirantes del centro-derecha han reflejado una preocupación parecida. La victoria de AfD es «realmente una señal alarmante» y «nos obliga a sacar conclusiones», ha asegurado el ex primer ministro Gabriel Attal, quien también aspira a suceder a Macron en mayo. El presidente no podrá presentarse en esos comicios debido al tope constitucional de dos mandatos. Según el secretario general de Renacimiento (formación fundada en 2016 por el actual jefe del Estado), el triunfo ultra en Sajonia-Anhalt refleja los límites de los cordones sanitarios a la derecha radical.
La victoire de l’extrême droite en Saxe-Anhalt doit constituer un signal d’alarme.
Un signal d’alerte pour tous ceux qui pensent que proposer à nos compatriotes de faire barrage à l’extrême droite constitue un projet politique.
C’est par la vision, par les propositions que nous… pic.twitter.com/GROIKytgz8
— Gabriel Attal (@GabrielAttal) September 6, 2026
Tanto en Alemania como en Francia, el rechazo de la derecha, centro-derecha y la izquierda de pactar con los ultras ha resultado decisivo para evitar que lleguen al poder, pero no ha frenado su crecimiento electoral. Según los últimos sondeos, que deben cogerse con pinzas, Le Pen cuenta con una intención de voto de entre el 31% y el 34% de cara a la primera vuelta.
Silencio en las filas lepenistas
Además del más que accidentado segundo mandato de Macron, su pobre balance en materia económica y la fragmentación de la izquierda, el favoritismo de los lepenistas se beneficia de la actual división del macronismo en dos presidenciables: Attal y el exprimer ministro Édouard Philippe. La «alarmante» victoria de AfD ha coincidido con la publicación de una tribuna este lunes de un exministro y un exconsejero especial de Macron en la que defienden la celebración de unas primarias entre los aspirantes del centro, centro-derecha y centro-izquierda. Pese al riesgo de que los macronistas queden en fuera de juego desde la primera vuelta, la propuesta de unas «primarias del centro» cuenta con pocas opciones de convertirse en una realidad.
Curiosamente, aquellos dirigentes más discretos a la hora de comentar los resultados en Alemania han sido los de la ultraderechista Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés). Ni Le Pen ni su número dos, Jordan Bardella, han reaccionado en la red social X. Aunque AfD y RN formaron parte del mismo grupo en el Parlamento Europeo durante años, dejaron de hacerlo en 2024 después de que el ultra alemán Maximilian Krah dijera en el diario italiano ‘La Repubblica’ que «un SS —policía paramilitar de Adolf Hitler— no era automáticamente un criminal». Desde entonces, los lepenistas marcaron distancias con esta formación que no condena abiertamente el nazismo. Una posición irresponsable que no les impidió vencer con claridad el domingo.
