La diplomacia trabaja contra el reloj para intentar alejar la posibilidad de una nueva guerra a gran escala entre Estados Unidos e Irán. En medio de las amenazas diarias de Donald Trump y Benjamín Netanyahu contra la república islámica, convertidas en arma electoral de … un primer ministro israelí a quien no le favorecen las encuestas de cara a los comicios del próximo martes, Teherán recibió en apenas 48 horas las visitas del ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y del jefe del Ejército de Pakistán y gran mediador del último acuerdo, Asim Munir. Estos esfuerzos se producen en un contexto de actuaciones iraníes cada vez más agresivas en el estrecho de Ormuz, con ataques diarios a buques que tratan de cruzar sin su autorización, y el aumento de una presión económica de Washington sobre la república islámica.
La diplomacia trabaja, pero las posturas entre Estados Unidos siguen alejadas y ninguna de las partes parece dispuesta a hacer grandes concesiones. La posibilidad de una nueva escalada es uno de los argumentos que repite Trump para intentar disuadir al enemigo y, para ello, cuenta con Netanyahu, como ya lo hizo en febrero. 24 horas después apoyar públicamente al primer ministro en la carrera electoral, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, viajó a Israel y se reunió con el líder del Likud durante una visita no anunciada, según informó el portal ‘Axios’. El mensaje de Netanyahu sobre Irán es claro: «El régimen debe caer y yo lo derribaré».
Según sugieren los sondeos, pese al apoyo de Trump, la coalición con ultranacionalistas y ultraortodoxos del israelí perdería su mayoría parlamentaria, aunque la oposición también tendría dificultades para formar Gobierno. Mientras los opositores centran el pulso en los errores del 7 de octubre y prometen abrir una comisión de investigación, Netanyahu sacude una vez más el fantasma de la «amenaza existencial» que supone Teherán para el Estado judío. El mandatario quiere mantener el sobrenombre de «Mister Seguridad», aunque pasará a la historia porque fue el primer ministro del país bajo cuyo mandato se produjo el ataque liderado por Hamás que dejó 1.200 muertos en la frontera de Gaza.
La presencia de Hegseth y la llegada de refuerzos militares a la región dispararon los comentarios sobre la posibilidad de lanzar una nueva operación contra la república islámica. El encuentro se produjo en la base aérea de Ovda, en el sur de Israel, donde Estados Unidos mantiene desplegados aviones de combate y de reabastecimiento. Según ‘Axios’, el secretario de Defensa encabeza el sector de la Administración estadounidense partidario de volver a golpear a Irán.
Propuesta de siete días
En las últimas semanas, los iraníes han mostrado cierta disposición a acelerar los contactos y trabajan en la que llaman «propuesta de siete días». El exembajador iraní en el Reino Unido, Seyed Jalal Sadatian, sugirió durante una entrevista a un medio nacional que Irak es uno de los mediadores y habría transmitido al régimen islámico una «respuesta positiva» de la Casa Blanca a la propuesta, que contempla la reapertura de Ormuz en el sexto día y la reanudación de las negociaciones en el séptimo.
El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, fue el encargado de dar a conocer esta propuesta a finales de septiembre durante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. El plan persigue un triple objetivo: poner fin a la guerra en todos los frentes, Líbano incluido, reabrir Ormuz y retomar las negociaciones nucleares.
Para Estados Unidos, el tema atómico es clave, pero los iraníes no parecen muy flexibles y Mohsen Rezaei, jefe de Seguridad de la república islámica, afirmó que «ninguna cantidad del material nuclear enriquecido de Irán saldrá del país bajo ninguna circunstancia», según declaraciones recogidas por la agencia Fars. Rezaei pidió a Washington gestos que generen confianza para poder retomar las negociaciones. El presidente del Parlamento y principal negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, también pidió a la Casa Blanca que dé el primer paso para volver a la mesa de diálogo y alejar la amenaza de la guerra a gran escala.
