Cuando todo el mundo miraba al Líbano ante el inicio de la operación terrestre por parte de Israel, Irán volvió a atacar al Estado judío con unos casi 200 misiles y las sirenas de alarma sonaron en todo el país. Un ataque que eleva un paso más el riesgo hacia una escalada total en la región. «Hemos atacado el corazón de la tierra ocupada en respuesta a los asesinatos de Ismael Haniye, Hasán Nasrala y Abbas Nilforoushan (…) Cualquier respuesta militar israelí a esta operación se enfrentará a ataques más destructivos y más fuertes», informó la Guardia Revolucionaria en un comunicado. Daniel Hagari, portavoz del ejército, compareció después del ataque para decir que están «totalmente preparados para responder en el momento necesario» y que los misiles no causaron víctimas.
Fuentes de seguridad estadounidenses e israelíes alertaron a media tarde que se esperaba que la república islámica lanzara un ataque de forma inminente en el mismo día en el que las fuerzas israelíes comenzaron la invasión terrestre del sur del Líbano. El portal Axios señaló que, a diferencia del ataque de abril con 350 drones y misiles de crucero, esta vez se esperaba que el régimen de los ayatolás recurriera a misiles balísticos, capaces de alcanzar sus objetivos en 12 minutos. Sky News Arabia aseguró que los iraníes informaron a las «partes internacionales» sobre la dimensión y el momento del ataque, tal y como hicieron la vez anterior. Desde la Casa Blanca advirtieron a Irán que este movimiento acarreará «severas consecuencias».
Durante la tarde, el ministro de Defensa, Yoav Gallant, habló con su homólogo estadounidense, Lloyd Austin, y «ambos discutieron las intenciones de Irán, la cooperación militar para una defensa conjunta y el derecho del Estado de Israel a defenderse y actuar contra sus enemigos«, según el comunicado difundido por la oficina de Gallant. Estados Unidos ha reforzado en las últimas semanas su presencia militar en una región en la que se multiplican los frentes para Israel. Además de Gaza, los israelíes han atacado Yemen, Siria y avanzan por tierra en Líbano, todo ello con el apoyo militar de su aliado estadounidense.
La filtración sobre el posible ataque iraní llegó después de meses en los que los iraníes han clamado venganza por golpes como el asesinato de Haniye en Teherán o el de Nasralá en Beirut, en un bombardeo masivo israelí que también mató al general de la Guardia Revolucionaria, Nilforoushan. Las palabras del Líder Supremo, Alí Jamenei, sobre la «respuesta firme» a Israel no habían acarreado operaciones contundentes y eso afectaba a la capacidad de disuasión de la república islámica.
Primera fosa común
Mientras Israel se protegía de los misiles lanzados por Hizbolá a Tel Aviv, el ejército se preparaba para seguir dando pasos en la operación terrestre y ordenó la evacuación de 30 pequeñas localidades cercanas a la frontera. Los israelíes han ido extendiendo sus objetivos con el paso de los días y el domingo golpearon en Ain el Deleb, pueblo próximo a Sidón, con varios misiles que redujeron a escombros dos edificios y mataron al menos a 45 personas, la mayor masacre hasta el momento fuera de Beirut. En el cementerio de Sidón cavaron la primera fosa común desde el inicio de la guerra y desde el domingo van enterrando los cuerpos de esas familias libanesas y palestinas que van rescatando entre los escombros.
«Es un crimen de guerra, uno más, pero nada cambiará porque Israel puede saltarse todas las líneas rojas. Tienen un Gobierno de mesiánicos que aspiran a construir el Gran Israel desde el Eúfrates hasta el Nilo y no van a parar hasta remover los cimientos de toda la región», lamentaba Imad Basha, familiar de varios de los muertos.
