El Ejército israelí ya sabe cuál es el objetivo más preciado a abatir. Se llama Jalil al Hayya, palestino, nacido en Gaza hace 65 años, y nombrado esta semana por el movimiento radical Hamás como nuevo líder absoluto.
El anuncio ha sido recibido por todos … los analistas como la confirmación de que Hamás prefiere morir matando, antes que entregar las armas y retirarse de la escena –después de casi tres años de guerra en la Franja–, tal como establece el plan de paz de Donald Trump. Al Hayya es el líder en la sombra de Hamás desde la muerte del dirigente anterior, Yahva Sinwar, en octubre de 2024. Como su antecesor, es partidario de mantener por todos los medios la lucha contra Israel con la ayuda de Irán.
El interrogante de la elección de Al Hayya, al término de un presunto proceso interno de votación, se relaciona con la publicidad de su nombramiento y el momento elegido. Los últimos movimientos de Hamás habían buscado, por el contrario, ocultar la identidad de su liderazgo tras el anuncio de que el movimiento radical islamista estaba en manos de un comité de varios miembros. Luego vino la noticia de que ese grupo de notables pasaba el poder –en el territorio de Gaza que aún controlan– a un ‘gabinete técnico’ que colaboraría con el organismo que quiere montar Trump para la Franja.
Hamás ha disipado sus propias cortinas de humo y ahora anuncia que seguirá la lucha, no entregará las armas, y reconoce como líder absoluto a Al Hayya, actualmente refugiado en Qatar.
El nuevo jefe del movimiento político-militar Hamás –creado en 1986 para imponer la vía de las armas como única posible– había figurado en los últimos meses como jefe de la delegación palestina en las conversaciones de paz, surgidas a raíz del acuerdo de tregua del pasado mes de octubre. En esos bastidores se mueven, junto a Estados Unidos, Egipto, Qatar y Turquía. Según las estadísticas que aporta la agencia Reuters, durante estos meses de supuesto alto el fuego en Gaza han muerto 1.150 palestinos en esa ciudad, muchos de ellos civiles.
Es un diálogo de sordos. Israel se niega a retirarse del territorio de la Franja hasta que Hamás no entregue las armas –según establece el plan de Trump– y los radicales se niegan a entregarlas hasta que el Ejército hebreo no regrese a su frontera. Actualmente ocupan el 60 por ciento de la pequeña Franja.
Más lejos de la paz
El nombramiento de Jalil al Hayya –o más bien la confirmación de que es el líder absoluto del movimiento– viene a ser otra paletada más de arena sobre el féretro de la tregua. Una mala noticia para quienes creen que aún existen posibilidades de una paz. Y para los cerca de dos millones de palestinos que viven entre escombros y en tiendas de campaña en la Franja, y se niegan al mismo tiempo a abandonar su tierra.
Según las agencias de noticias, Al Hayya se impuso en una votación interna de los 500 miembros del Comité de Hamás, que incluyen a palestinos radicales tanto originarios de Gaza como residentes en Cisjordania, e incluso presos en cárceles israelíes. Su rival perdedor habría sido Jaled Meshal, un dirigente de Hamás que tiene reputación de ser más moderado que Al Hayya y cuenta con el apoyo del Gobierno turco de Erdogan. El líder elegido está, en cambio, respaldado por Irán y por Qatar.
Jalil Al Hayya es por tanto un continuista de Sinwar, el arquitecto del ataque contra Israel el 7 de octubre de 2023, una jornada que acabó con un saldo de 1.200 víctimas israelíes y 251 rehenes. La guerra sin cuartel que desató entonces el Gobierno de Netanyahu se habría cobrado, según los datos aportados por Hamás, más de 70.000 víctimas palestinas, gran parte de ellos civiles.
