Hay varios discursos que han marcado hitos para la monarquía noruega, como el de Haakon VII, el discurso del 8 de abril de 1940, ene l que rechazó las exigencias nazis de nombrar un gobierno colaboracionista y millones de ciudadanos siguieron a través de … la radio. O los discursos de Olav V, después del traumático accidente de la plataforma petrolífera Alexander Keilland, en 1980, y de Harald V tras los terribles atentados de Utoya, seguidos masivamente a través de la televisión. El discurso dirigido a la nación con el que Haakon VIII dio inicio ayer a su reinado, fue seguido por primera vez por millones de noruegos a través de teléfonos móviles, imagen de un rey y de un pueblo propios de su tiempo.
«Querido padre. Gracias por ser un padre tan bueno. Cálido y seguro. Además de un abuelo cariñoso y divertido y un marido amoroso y considerado», dedicó una primera parte a recordad al recién fallecido Harald V. Sereno, aunque visiblemente emocionado, habló de él como «el cabeza de familia, uniéndonos a todos con una autoridad natural de la que quizá no eras consciente tú mismo». Alabó la firmeza con la que siempre «se mantuvo fiel a sus valores» y reconoció que «voy a echar de menos su risa».
Mientras que el rey Harald, fue más formal y rígido en su primer discurso de 1991, Haakon ha sido más personal y emotivo, a la par que seguro de sí mismo. Recordó momentos clave de su predecesor y destacó que «nos unió poniendo en palabras quiénes somos los noruegos». En paralelo, rindió homenaje a la reina Sonja, su madre y eterna compañera de Harald V, subrayando la importancia que tuvieron para el rey sus 58 años de matrimonio. «Feliz aniversario de boda. Querida madre», dijo un rey Haakon con lágrimas en los ojos.
Encontrar su propia forma de reinar
«Ahora que mi padre ha fallecido, me espera una gran tarea», dio paso después a las primeras palabras dedicadas a su propio reinado, aludiendo a los consejos de su padre acerca de que debería buscar su propio camino. «Cada uno tiene que hacer las cosas a su manera, encuentra tu propia forma, sé tú mismo», citaba sus palabras. «Ahora me toca a mí. Y cuento con una familia que se mantiene unida para mantenerse firme», dijo también, «estoy profundamente agradecido de tener a mi familia a mi alrededor y por el gran apoyo que la reina Mette-Marit y nuestros hijos me brindan».
«Nuestra unidad es una gran fortaleza para el trabajo que haremos por Noruega», marcó el tono que desea imprimir a la vida de la Familia Real. Aseguró que él y la reina Mette-Marit quieren estar »presentes y escuchando«, y también mencionó a la princesa heredera Ingrid Alexandra. »Nadie sabe hoy a qué nos enfrentaremos juntos los que vivimos en este país. Pero lo que sí sabemos es que nos seguiremos apoyando unos a otros en los buenos y en los difíciles días», dijo.
«Creemos en nuestra democracia. Creemos en una sociedad basada en la ley y la justicia, donde todos tengan el mismo valor», afirmó minutos después de haber recibido en el palacio Real de Oslo las condolencias d el presidente del Storting, Masud Gharahkhani, del presidente del Tribunal Supremo, Toril Marie Øi, y del presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia de Noruega, Olav Fykse Tveit. Se espera que el rey preste juramento el martes ante el Storting.
«He aprendido mucho de mis predecesores», rindió homenaje al a línea dinástica, enfatizando el lema de su padre y que ha decidido mantener como suyo: por Noruega’. En su opinión, «Noruega hace una contribución positiva al mundo por la que todos deben, juntos, esforzarse». «Con la ayuda de Dios y el apoyo del pueblo, espero con ilusión la gran tarea por delante», concluyó, »¡que Dios guarde a nuestro país!».
«Noruega puede estar orgullosa de nuestro nuevo rey», declaró después el primer ministro, Jonas Gahr Støre, que depositó flores en la Plaza del Palacio como habian hecho ya decenas de miles de noruegos. «La primera aparición del rey Haakon VIII ante el pueblo noruego demuestra que gestionará su papel de manera sabia, que contribuya tanto a la comunidad como a la unidad», añadió.
Este primer discurso al pueblo es una tradición y marca el inicio de la sucesión al trono. Miles de personas han visitado ya la capilla ardiente, mientras la Casa Real informaba que el 30 de agosto se celebrarán servicios fúnebres en distintos puntos de Noruega, como homenaje al rey Harald V. El rey Haakon, junto a su madre, la reina Sonia, y sus dos hijos, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus, asistirá a la ceremonia que tendrá lugar a las 11 de la mañana en la iglesia de Asker, situada muy cerca del Palacio Real de Skaugum y escenario habitual de los actos religiosos de la Familia Real. En la lista de asistentes destaca la ausencia de la reina Mette-Marit.
