En Francia (68 millones de habitantes) la Policía realiza 47 millones de controles de identidad anuales, unos 128.000 diarios, con inquietantes revelaciones: crecen las vocaciones de yihadistas terroristas y de asesinos a sueldo entre los menores de edad.Un informe oficial del Senado ha confirmado la importancia excepcional de los controles de identidad, con pocos resultados inmediatos pero facilitando la creación de archivos que confirman un incremento espectacular de la delincuencia común y yihadista a edades muy tempranas . Los expertos que han realizado el estudio llegan a esta conclusión: «Los oficiales de Policía que tratan los controles no siempre tienen medios para lanzar investigaciones judiciales inmediatamente. Pero sus informaciones pueden ser preciosas».Nicolas Lerner , director general de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), responsable directo de la lucha contra las amenazas terroristas y de muy otra índole en el territorio nacional, saca estas tres primeras conclusiones: «Constatamos tres procesos: primero, crecen nuevas amenazas interiores, sobre todo en individuos muy jóvenes, jovencísimos, de quince años e incluso de menos edad. Dos, la ideología yihadista islámica seduce de manera muy llamativa e inquietante. Y tercero, esas amenazas se agravan con la influencia de los teatros de crisis internacional, como es el caso de Gaza».Noticia Relacionada estandar No Un islamista radical mata a un turista alemán junto a la torre Eiffel y hiere a una mujer Juan Pedro Quiñonero «He actuado en defensa de los musulmanes que son asesinados por todas partes», sostuvo el asesino tras ser detenido cerca de la Torre EiffelAcontecimiento histórico: aparición de vocaciones terroristas islámicas de muy corta edad, que Lerner anuncia de este modo: «Durante los diez primeros meses de este año, nuestros servicios consiguieron impedir tres atentados terroristas. Todos estaban proyectados por menores de 20 años. Detuvimos a un ‘aprendiz’ de terrorista que tenía 13 años; otros dos tenían 14».Un informe oficial de la Oficina Central de Lucha contra el Crimen Organizado (OCLCO) lanza otra advertencia de fondo: «Durante los dos últimos años, hemos advertido un incremento del crimen crapuloso , realizado por asesinos a sueldo, que tienen, con mucha frecuencia, menos de 20 años, incluso menos de 15».Profesionales del tráfico de drogas, por ejemplo, contratan a menores de edad. Asesinar a alguien se suele pagar con 15.000 a 20.000 euros. El asesinato de personajes menores se negocia entre 3.000 y 5.000 euros.Frédéric (17 años) detenido por el asesinato de un conocido traficante, confesó a la Policía: «Yo no conocía la identidad del muerto. Pero entre seguir yendo al instituto, donde no aprendía nada, y pegarle un tiro a un vejete, cobrando 9.000 euros , lo tenía claro». «Frédéric, no manifestó ninguna empatía ni humanidad por la víctima», comenta uno de los policías que lo interrogaron en una comisaría del norte de Marsella.Pascal Bonnet, oficial de Policía en Marsella, precisamente ha conocido y está viviendo la aparición de una figura pública de nuevo cuño, el gánster adolescente: «Hace años, el asesino a sueldo era un personaje más o menos calificado en el uso de armas, curtido en la delincuencia más criminal. Desde hace dos o tres años, estamos asistiendo a la aparición de jovencísimos gánsteres , menores de edad, con mucha frecuencia, que comienzan con pequeños robos de barrio y culminan como asesinos a sueldo. En menos de seis meses, bien entran en la clandestinidad, bien son detenidos, bien están muertos, también ellos, víctimas de la guerra entre bandas de delincuentes».Violencia en la ‘banlieue’«Ante esa evolución de las vocaciones criminales, las bandas organizadas, especialistas en el tráfico de drogas, con mucha frecuencia, tienen un ‘modus operandi’ muy sencillo: captan a los jóvenes en la periferia, la ‘banlieue’ de las grandes ciudades , y les ofrecen la oportunidad de ganar mucho dinero; les ponen en la mano un pistolón de 9mm, les dan un curso acelerado del tiro en la nunca y los envían a matar… cumplido el ‘contrato’, les ofrecen alguna forma de ‘seguridad’, un piso, la integración en una banda, cosas así».Con frecuencia, el enfrentamiento entre bandas de adolescentes , a tiros, en la ‘banlieue’, suburbios de París y otras grandes ciudades, como Marsella, culmina en muertes no siempre accidentales, directa o indirectamente relacionadas con la aparición de la nueva figura del gánster francés adolescente, alimentando otra leyenda negra, bien real.
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29 junio, 2026
