Francia, igual que Italia, recurre al Ejército frente al caos interno. Con el objetivo de evitar una oleada de disturbios y saqueos como la que incendió las calles de las principales ciudades del país el pasado fin de semana, el Gobierno galo realizará un « … masivo» despliegue policial reforzado por el Ejército el próximo sábado, cuando vuelve a haber protestas contra el alto coste de la vida. En el Parlamento, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó ayer que las tropas armadas colaborarán con la Policía.
«Desplegaremos la fuerza ‘Sentinelle’ (Centinela) para sustituir a los cuerpos de seguridad interna, sobre todo en misiones de vigilancia estática, con el fin de liberar a policías y gendarmes para que se dediquen al mantenimiento del orden público», detalló Núñez en la Asamblea Nacional, donde quiso dejar claro que la respuesta ante cualquier disturbio será «firme». La fuerza ‘Sentinelle’ fue creada en enero de 2015 tras los atentados terroristas de París para proteger los puntos más sensibles del país. Está compuesta por un grupo flexible de hasta 10.000 soldados, incluidos 3.000 reservistas, y trabaja en estrecha colaboración con la Policía Nacional y la gendarmería para salvaguardar infraestructuras clave y actuar ante amenazas directas.
El primer ministro, Sebastién Lecornu, que achacó la violencia a «grupos de ultraizquierda muy organizados», celebró ayer por la mañana la noche de tranquilidad del lunes, tras la oleada de disturbios el sábado y los saqueos a comercios que continuaron el domingo. «Los toques de queda parciales han contribuido a la calma», subrayó el responsable del Ejecutivo en un mensaje en la red social X. Estas restricciones de circulación se extendieron durante la noche de ayer en los puntos más críticos de Francia.
París, Lyon, Niza, Burdeos y Lille aplicaron dispositivos de este tipo en zonas específicas. En algunas localidades sólo afectaron a menores de edad. Marsella, segunda ciudad más poblada del país, impuso el toque de queda en el centro exclusivamente para los que no han cumplido 18 años. En París, la medida se implantó en las inmediaciones de la Plaza de la República y en Les Halles. En estos tramos céntricos, y con una vida nocturna muy animada, se respiraba un ambiente a medio gas, aún marcado por los graves disturbios registrados el pasado fin de semana. La Policía acordonó con una cinta toda la Plaza de la República, lugar emblemático de la capital y donde empiezan muchas manifestaciones. Se notaba la presencia de muchos agentes y furgones de antidisturbios.
Efectos de las restricciones
El toque de queda ha generado controversia. «Me parece una medida un poco radical, pero puede servir para garantizar la seguridad en el barrio. Espero que sólo dure dos días, porque si se alarga, los bares como el mío se verían penalizados», señaló a este medio Solenn, de 25 años, camarera en el bar Le Toucan, justo al lado de la Plaza de la República. «Con el partido de la Champions (entre el París Saint-Germain y el Barcelona), hubiéramos recaudado mucho el martes por la noche, pero ahora no se da ese caso», añadía. De momento, se desconoce si las autoridades prorrogarán el dispositivo.
Casi siempre lleno de jóvenes, la mitad de las mesas de la terraza de Le Toucan se habían quedado vacías. «No vamos a dejar de vivir por lo que está sucediendo. Ya hemos pasado otras situaciones tensas como esta», decía Amélie Hurau, de 40 años y que vive en Chelles, al nordeste de París. Esta especialista en psicomotricidad recordaba la revuelta de los ‘chalecos amarillos’ en 2018 o los disturbios en barrios de la periferia de las grandes urbes durante el verano de 2023.
«No tenía ni idea de que había un toque de queda en la Plaza de la República», admitía Camila, de 24 años, que había salido de cenar en un restaurante cuando faltaban unos diez minutos para las once. Esta estudiante universitaria, que muestra su simpatía por los motivos de la protesta –el alto coste de la vida y la precarización de la educación pública– y condena los destrozos, era escéptica sobre la eficacia de esta medida para evitar los disturbios. «El próximo sábado volverán a liarla», auguró, en referencia a las protestas convocadas para ese día por un colectivo de exmilitantes de los ‘chalecos amarillos’ y respaldadas por los sindicatos estudiantiles.
