Flávio Bolsonaro ha llegado este miércoles a Estados Unidos con su familia y desde este país ha dicho por carta que pretende ejercer el cargo de presidente de su país, tras la proclamación de su rival, Lula da Silva, como ganador de las elecciones del … domingo, respaldada por las autoridades electorales. En una carta difundida este miércoles se presenta como «el verdadero presidente electo de Brasil», denuncia un supuesto fraude y anuncia que dirigirá la oposición desde el extranjero. No fija una fecha de regreso, y sobre todo repite que no ha huido de su país, donde es investigado judicialmente.
El senador desembarcó por la mañana en Miami tras abandonar Brasil por la frontera argentina y tomar un avión privado con escala en Ecuador. Había recibido una orden del magistrado Alexandre de Moraes para entregar sus pasaportes en una investigación por presunto blanqueo de dinero. Bolsonaro niega irregularidades en su salida y presenta esa medida como el primer paso de una persecución que habría terminado con él en prisión, como su padre. Lula también estuvo en prisión por un caso de corrupción que después fue anulado.
«No huí de Brasil, salí por Brasil», se defiende Bolsonaro. Su explicación ocupa buena parte del escrito difundido en redes: quedarse habría supuesto recorrer el mismo camino que su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, que está en arresto domiciliario por el intento de golpe de 2022. Enumera el hijo las etapas que, a su juicio, le aguardaban: retirada del pasaporte, pulsera electrónica, censura, arresto domiciliario, juicio y condena. «No voy a someter a mi familia a eso», sostiene.
Flávio Bolsonaro reaparece desde EE.UU., se proclama presidente electo de Brasil y denuncia un supuesto fraude. En su carta invoca a Rui Barbosa, Charles de Gaulle y José Martí, y se compara con Juan Guaidó, Edmundo González y María Corina Machado. Agradece a Milei y a Trump, que ha acogido a su familia.
— David Alandete (@alandete) October 28, 2026
Bolsonaro agradece al presidente argentino, Javier Milei, su «valentía, sentido de la justicia y legalidad». A Donald Trump y al Gobierno estadounidense les da las gracias por acoger a su familia y proporcionarle una seguridad jurídica que, asegura, ya no existe en Brasil. La Administración norteamericana había anunciado que concedería visados al senador y a sus familiares. El comunicado no aclara si solicitará asilo político.
El documento tuvo que corregirse nada más circular. La primera versión que enviaron portavoces suyos llevaba un antiguo escudo de la República, con la inscripción «Estados Unidos do Brazil», escrita con z. Sus colaboradores distribuyeron después otra copia con el emblema actual. La carta con la que Bolsonaro reivindicaba la presidencia de su país había salido con un símbolo de otra época.
Para justificar su salida, el candidato derrotado busca precedentes de considerable peso histórico. Cita por ejemplo a Charles de Gaulle, que dirigió la Francia libre contra los nazis desde Londres. También invoca a José Martí y su activismo independentista para Cuba desde Nueva York. Después pasa a Venezuela: menciona a Juan Guaidó, Edmundo González y María Corina Machado, a quien describe como un símbolo de resistencia democrática frente a la dictadura del chavismo. «Todos ellos fueron tratados como criminales por los regímenes a los que se enfrentaban», escribe.
Impugnación electoral
Su impugnación electoral se centra en la ampliación del horario de votación y en el aumento de votos de Lula entre las dos vueltas, que califica de «imposibilidad matemática». No presenta pruebas que acrediten el fraude. Que un candidato sume apoyos entre una vuelta y otra no demuestra una manipulación del resultado. En el plazo ampliado de votación ejercieron su derecho unas 35.000 personas, pero la diferencia de Lula fue de cuatro millones. El hoy presidente sumó 10 millones de votos al resultado de la primera vuelta, frente a los más de tres millones de Bolsonaro.
La carta contiene además instrucciones para sus aliados. Se dirige a senadores, diputados y gobernadores, con una mención especial a Rogério Marinho, su candidato a presidir el Senado. Les asegura que hablará desde Estados Unidos con una libertad que ellos, según sostiene, no tienen en Brasil: «Diré lo que vosotros, allí, no podéis decir».
Bolsonaro promete intervenciones regulares y una estrategia para movilizar a sus seguidores por medios pacíficos y legítimos. No concreta todavía cómo lo hará, pero deja claro que su salida no supone aceptar la derrota: desde Miami pretende disputar a Lula la legitimidad de la presidencia y conservar el mando de la oposición brasileña.
Bolsonaro promete intervenciones regulares y una estrategia para movilizar a sus seguidores por medios pacíficos y legítimos
La carta llegó después de una salida de Brasil rodeada de pistas falsas y versiones contradictorias sobre su paradero. Bolsonaro aterrizó acompañado de su mujer, Fernanda, y sus dos hijas. Había cruzado la frontera argentina y embarcado en un avión privado que hizo escala en Ecuador y evitó el espacio aéreo brasileño en su recorrido hacia Estados Unidos.
El senador viajó con un pasaporte italiano. La Policía Federal había cancelado el brasileño después de que no entregara sus documentos, como había ordenado el magistrado Alexandre de Moraes. Su segunda nacionalidad le permitió continuar el viaje con un documento que seguía vigente. La orden judicial se había dictado dentro de una investigación por presunto blanqueo de dinero relacionada con el abogado Willer Tomaz. Bolsonaro niega haber cometido irregularidades.
Trump había abierto públicamente la puerta a su llegada, aunque aseguró desconocer dónde se encontraba. La Casa Blanca confirmó a ABC que el Departamento de Estado concedería visados al senador y a su familia y permitiría su entrada en el país.
La acogida ha provocado críticas entre los demócratas. El congresista Joaquín Castro ha pedido explicaciones sobre el papel de la Administración en la salida de Bolsonaro y ha advertido de que perder unas elecciones no constituye, por sí solo, un motivo para obtener asilo.
