La enorme tensión a la que Rusia lleva sometiendo a las Fuerzas de la OTAN en el Báltico durante toda esta semana culmina con dos nuevas denuncias de incursión por parte de Finlandia y Polonia. Según el Ministerio de Defensa finlandés, el … último incidente tuvo lugar el jueves por la tarde sobre la parte occidental del Golfo de Finlandia. «Cualquier sospecha de violación territorial será tomada en serio», ha insistido el ministro de Defensa Antti Häkkänen en un comunicado, en el que añade que «las investigaciones siguen en curso».
También la Fuerza Aérea Polaca ha interceptado aviones de reconocimiento rusos sobre el mar Báltico por tercera vez en pocas semanas. El avión de reconocimiento ruso Il-20 ha sido el último en hacer incursión a 56 kilómetros al noreste de Koszalin, según ha informado el ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz. El ministro ordenó el despegue de varios cazas pero finalmente concluyó que espacio aéreo polaco no fue violado: «Rusia está llevando a cabo una vez más acciones provocadoras cerca de las fronteras de los países de la OTAN, poniendo a prueba la vigilancia y la preparación de los sistemas de defensa de la alianza».
En Polonia y los países bálticos, se teme que Rusia esté intentando provocar cada vez más a los países de la OTAN debido a sus problemas en la guerra en Ucrania, por ejemplo, con vuelos de reconocimiento. Los incidentes se repiten frente a la península de Porkkala y, como resultado, Helsinki ha convocado al encargado de negocios ruso para presentar una queja diplomática. En algunos de los casos, Rusia ha explicado que los aviones se desviaban tratando de evitar una tormenta.
La última semana ha sido una de las más tensas del año en el Báltico, marcada por incidentes aéreos, movimientos navales rusos, alertas de defensa aérea en Polonia y Lituania, y mensajes públicos inusualmente duros de Gobiernos y mandos militares de la OTAN. El 17 y el 19 de agosto, el Mando Operativo polaco confirmó la activación de cazas por la proximidad de misiles y drones rusos lanzados contra Ucrania que cruzaron brevemente el espacio aéreo de alerta polaco. «Se ha activado la defensa aérea. Nuestros sistemas detectaron objetos que podrían suponer una amenaza para el territorio de la República de Polonia», confirmó el Ejército de Polonia.
Mientras un dron ruso caía en territorio rumano, durante un ataque a Odesa, varias aeronaves rusas sin identificar hacían saltar las alarmas en Estonia y Letonia. Sólo en los últimos siete días, Rusia ha realizado tres salidas de corbetas clase Steregushchiy desde la ciudad de Baltiysk, varias patrullas simultáneas de dos fragatas clase Neustrashimy y ejercicios de guerra antisubmarina cerca del Golfo de Finlandia. Fuentes militares bálticas destacan que los movimientos son bastante mayores que los habituales para un mes de agosto.
«La actividad naval rusa en el Báltico ha aumentado de forma clara. No es rutinaria. La seguimos muy de cerca», ha anotado el ministro de Defensa de Estonia, Hanno Pevkur. El Comandante de la Fuerza Naval de Letonia ha añadido por su parte que, «en 48 horas, hemos detectado más de diez buques rusos en tránsito o maniobra» y ha asegurado que «la coordinación con la OTAN es constante».
Pruebas con misiles Iskander M en Kaliningrado
Entre el 15 y el 18 de agosto, Rusia ha llevado a cabo además simulaciones de lanzamiento de misiles Iskander M en Kaliningrado, según el Ministerio de Defensa ruso, que ha informado que «las unidades de misiles del Distrito Occidental han practicado ataques de precisión contra infraestructuras críticas de un enemigo hipotético». «Kaliningrado es el punto más explosivo del Báltico. Cada ejercicio con Iskander incrementa el riesgo de error de cálculo», ha mostrado su preocupación el ministro de Defensa de Lituania, Laurynas Kasciunas.
Como reacción, la OTAN ha reforzado su vigilancia aérea y marítima en la región. Alemania ha enviado dos cazas Eurofighter adicionales a la misión ‘Baltic Air Policing’, Italia ha rotado cuatro F-35A desde Amendola a la ciudad lituana de Siauliai, y Noruega ha incrementado sus vuelos de P-8 Poseidon sobre el mar Báltico. «La Alianza mantiene una vigilancia reforzada en el Báltico debido a la actividad militar rusa. No permitiremos ninguna amenaza a nuestros aliados», ha confirmado un comunicado de la Alianza.
Por su parte, Finlandia ha confirmado que la Brigada de Laponia y la Brigada de Karelia realizan ejercicios de defensa aérea en la zona, coordinados con la OTAN. El jefe de las Fuerzas Armadas finlandesas, el general Janne Jaakkola, ha reconocido que «la situación de seguridad en el Báltico es seria y actuamos con prudencia, pero con determinación».
