Los ministros de Defensa de la Unión Europea han reafirmado su apoyo a Ucrania, pero ninguno de los que los posee ha querido enviar los misiles antiaéreos Patriot que aún les quedan en sus arsenales, a pesar de que como dijo la Alta Representante de … la UE, Kaja Kallas, es material que está a punto de caducar.
Grecia y España eran los dos países de los que se esperaba una indicación favorable a entregar este material a los ucranianos, que están sufriendo ataques de creciente intensidad y ya se han quedado sin misiles. Estados Unidos tampoco está suministrando esos misiles, que por ahora solo se fabrican en su territorio, porque los está utilizando en el conflicto contra Irán, de modo que la cuestión ha quedado en el aire.
En este verano los ataques aéreos rusos han matado a cerca de 400 civiles ucranianos y Kiev lo atribuye a la falta de suficientes misiles interceptores. En la reunión informal de ministros de Defensa en el club de golf Druids Glen, cerca de Dublín, no se esperaba una decisión formal, pero sí una indicación favorable. Al término de la reunión, en la que participó por videoconferencia el nuevo ministro de Defensa ucraniano, Yevgeni Khmara, Kallas tuvo que reconocer que aunque «hubo llamamientos y conversaciones sobre estos misiles, lamentablemente no se logró ningún avance concreto al respecto», declaró la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. La jefa de la diplomacia europea había dicho al entrar que «los misiles Patriot, cuya vigencia está a punto de expirar deberían enviarse a Ucrania». La española Margarita Robles no dio explicaciones.
El ministro de Defensa griego, Nikos Dendias, reconoció por su parte que Atenas necesita su capacidad antiaérea «para hacer frente al revisionismo en el Mediterráneo oriental», que es el eufemismo para referirse a las tensiones fronterizas con Turquía.
En lo que sí hubo coincidencias generalizadas fue en la denuncia del uso por parte de Rusia de «ataques híbridos cada vez más violentos» contra territorio de la OTAN y la UE. Se sospechaba que Rusia planeaba un ataque con drones en Leipzig, Alemania, en agosto, en el último ejemplo de complots de sabotaje cada vez más violentos en Europa Occidental. «Lo que hemos visto es que los servicios de inteligencia rusos actúan sin tener límites en su arsenal… incluso hasta el punto de matar personas», declaró el ministro de Defensa estonio, Hanno Pevkur.
Ataques híbridos
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, publicó un mensaje en redes sociales en el que afirmaba haber hablado con el canciller alemán Friedrich Merz sobre el ataque híbrido en el aeropuerto de Leipzig. »Mantendremos a la UE unida a pesar de estos actos graves y de escalada. Y el mensaje es claro: los ataques híbridos no quedarán sin una respuesta clara. Disuadiremos a cualquiera que busque socavar nuestra libertad y seguridad. Rusia busca sembrar desconfianza y miedo entre nuestras sociedades. Pero fracasará. Y apoyaremos a Ucrania durante el tiempo que sea necesario».
La presidenta tiene previsto reunirse este martes con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte sobre el tema, mientras los técnicos preparan ek próximo paquete de sanciones.
En Irlanda, Kallas afirmó, en un alarde de optimismo, que la próxima ronda de medidas contra Rusia, prevista para octubre, incluiría en la lista negra a cientos de rusos más, impedirá que la tecnología occidental llegue a las fábricas de armas y detendría el flujo de más petroleros de la flota clandestina que financian su guerra.
En cuanto a Oriente Próximo, los ministros de Defensa debatieron las propuestas de Austria, Irlanda, España y la Comisión Europea para enviar fuerzas de paz civiles y militares con bandera de la UE al Líbano, para contrarrestar el hecho de que la misión Finul, con mandato de la ONU, se retirará a finales de este año. Kallas ha asegurado que la idea no es sustituir a UNIFIL, sino apoyar al ejército libanés para que recupere su control sobre el país.
