MADRID, 2 (EUROPA PRESS)
El sultán de Omán, Haitham Bin Tarik Al Said, se ha convertido en el primer jefe de Estado del sultanato que visita China desde que ambos países comenzaron relaciones hace 48 años en un momento crítico para su país, atrapado en medio de la guerra entre Irán y Estados Unidos y, en particular, en el estrecho de Ormuz que comparte con la República Islámica.
El mandatario omaní ha sido recibido este lunes por el presidente de China, Xi Jinping, para participar juntos en una «ceremonia de firma de documentos de cooperación», según la agencia oficial de noticias china Xinhua, sobre «energía, inversión y alta tecnología».
Ambos líderes discutirán, por encima de todo, la realidad ineludible de Ormuz, especialmente por la proximidad entre Pekín y Teherán, y tras un principio de acuerdo alcanzado a mediados de agosto Omán e Irán sobre las rutas de tránsito por el estrecho; teóricamente ratificado hace un mes.
El encuentro ha terminado con una declaración conjunta en la que ambas partes «consideran que el estrecho de Ormuz debía ser restaurado a la navegación normal y segura» y que el final del conflicto pasa por retomar cuanto antes el Memorando de Entendimiento de Islamabad y reanudar el diálogo y las negociaciones para alcanzar un acuerdo integral, incluso sobre la cuestión nuclear», aspecto importante este último porque Irán quiere desvincular por el momento toda referencia a su programa tras acusar a Estados Unidos de violar el mencionado pacto.
En cualquier caso y según la declaración, ambas partes «abogan por la resolución de las controversias por medios políticos y diplomáticos, e instaron a Estados Unidos e Irán a mantener la vía pacífica, lograr un alto el fuego integral y el cese de las hostilidades lo antes posible».
UN COMPROMISO BILATERAL
A este respecto, el presidente chino ha trasladado al sultán la disposición de su país para «fortalecer la comunicación y la coordinación con los países árabes, incluidos los Estados árabes y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)» en un momento de «transformación sin precedentes» por los múltiples «problemas globales» existentes.
«Oriente Próximo y la región del Golfo no deben convertirse en escenario de rivalidades entre grandes potencias ni de conflictos geopolíticos», ha añadido el mandatario.
El sultán, por su parte, ha apreciado la «justa postura de China» sobre la cuestión de Oriente Próximo y está dispuesto «a coordinarse estrechamente con China para defender el derecho Internacional, adherirse a la resolución pacífica de las diferencias y promover conjuntamente la seguridad y la estabilidad regionales y mundiales».
El caso es que la tensión persiste en el estrecho: Estados Unidos sigue sin levantar su bloqueo perimetral y es habitual que Irán informe de «explosiones» en petroleros que atraviesan el estrecho por rutas «no autorizadas» por Teherán, entre rumores de una reactivación de las negociaciones y amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una reanudación de las hostilidades.
