La corresponsal de ABC en la Habana, Camila Acosta, ha sido liberada después de pasar una noche arrestada en los calabozos del régimen. Según confirmó la periodista a este periódico a través de un mensaje de audio, las autoridades le requirieron su teléfono … móvil para mantenerla totalmente incomunicada.
Tras su puesta en libertad, Acosta explicó que la detención estuvo relacionada con un vídeo que grabó el pasado 28 de octubre, en el que un hombre vestido de civil, identificado por ella como agente de la Seguridad del Estado, le impedía salir de su vivienda. Aquellas imágenes fueron publicadas por Cubanet, medio para el que también trabaja.
Según informó a ABC, las fuerzas policiales rociaron un líquido viscoso en su teléfono para dejarlo totalmente inoperativo. No es la primera vez que la periodista cubana ha sido detenido. El arresto más prolongado tuvo lugar en 2021, en el marco de las históricas protestas del 11 de julio, cuando Acosta también fue secuestrada durante 96 horas y, posteriormente, puesta en libertad.
Camila Acosta fue detenida arbitrariamente este martes cuando salía de casa para llevar a su gato al veterinario, momento en el que las autoridades la abordaron y la trasladaron de manera forzosa a los calabozos de la estación policial de Playa, en la Habana.
Su marido, el escritor y ex preso político, Ángel Santiesteban, informó que los agentes la esperaban a la salida del domicilio e hicieron caso omiso del resto de la gente que, presentes ante los hechos, pedían que no la detuvieran. Además, Acosta señala que una vez en la comisaría, tampoco le facilitaron su derecho a realizar ninguna llamada.
Detenida durante las protestas del 11-J
Cuando la corresponsal de ABC fue detenida en el año 2021, las autoridades del régimen la acusaron de instigar las protestas en las que estaba sumido el país por aquel entonces. En realidad, Camila lo único que hizo fue documentar la situación en la que muchos de los ciudadanos se manifestaban por la falta de libertades y la crisis económica en la que viven desde hace décadas. Sin embargo, tal y como aclaró su padre querían procesarla por delitos de «desacato» y «desorden público».
Su detención propició una oleada de solidaridad y fueron muchos quienes pidieron su liberación. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España también estuvo al tanto y el ministro, José Manuel Albares, se encargó personalmente de una parte de las gestiones con las autoridades cubanas.
Después de aquellos cuatro días en los calabozos, fue excarcelada pero bajo condición de arresto domiciliario, limitando su libre circulación durante meses.
El pasado 28 de octubre, un día después de una intensa bronca en la ONU por parte de la delegación de Cuba con la de EE.UU., de la que Acosta informó en ABC, un agente del Estado, vestido de paisano, le quiso impedir la salida de su casa, momento que ella grabó en vídeo. Días después, ordenaron su detención.
Castigo por grabar
Los medios de comunicación en Cuba están controlados por el Estado, por lo que es bastante habitual la represión contra aquellos periodistas que intentan ejercer la profesión de forma libre. Hace unos días, la propia Camila Acosta publicaba en este periódico una entrevista con la ‘influencer’ Anna Bensi que, junto a su madre, fueron declaradas culpables por grabar un vídeo a un agente de la Policía. Las acusaron de cometer «actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, identidad de otra persona y sus datos».
Justo este mismo lunes, otro periodista de CubaNet, Adelth Bonne, fue también detenido y liberado poco después. La estrategia fue similar a la utilizada con Acosta, le confiscaron el equipo de trabajo y le pusieron una multa. Más tiempo lleva recluido Henry Constantín Ferreiro, director de ‘La Hora de Cuba’, a quien atribuyen cargos de «desobediencia» y permanece en la cárcel de la ciudad de Camagüey desde el pasado 16 de septiembre.
