Miles de estudiantes y ciudadanos salieron a las calles de Budapest el 23 de octubre de 1956 para exigir libertades políticas, reformas democráticas y la retirada de las tropas soviéticas. La Policía política húngara abrió fuego contra la multitud ante la sede de … la radio estatal y después fue lanzado el Ejército para aplastar la revolución, con el resultado de unos 3.000 muertos. Días antes de la caída del Muro de Berlín, la Hungría libre eligió el 23 de octubre de 1989 proclamar la nueva república democrática.
«Para quienes buscan ahora apoyo en Moscú, 1956 debe ser una advertencia», ha alertado este viernes el primer ministro húngaro, Péter Magyar, durante el gran acto conmemorativo de la fiesta nacional, en el 70º aniversario de la violenta represión. Ante la gran multitud reunida en la Plaza Kossuth, en Budapest, Magyar ha zanjado que «Hungría no puede oscilar entre Oriente y Occidente», y que «en 1956 los húngaros eligieron claramente una Europa libre y democrática».
«Cualquiera que dependa del apoyo extranjero o excuse a un agresor no ha entendido nada sobre el sacrificio de sangre ni el mensaje de 1956», ha insistido. Además, incidió en que «ningún líder húngaro puede poner entre paréntesis el derramamiento de sangre de 1956 a cambio de acuerdos económicos momentáneos o alianzas dudosas, sea en Budapest o en una terraza de París».
Magyar se distancia así de su predecesor en el cargo, Viktor Orbán, quien durante las pasadas legislaturas sirvió desde Budapest y en Bruselas a los intereses de Putin. El ex primer ministro hoy ni siquiera estaba en el país y ha sido descubierto tecleando su teléfono en la terraza del Hotel Normandy, en la Rue de l’Échelle, no muy lejos del Louvre, cerca de los Jardines de las Tullerías de París. La foto se ha hecho viral en Hungría.
Pero Magyar se distanciaba también de sus vecinos checos y, sobre todo, eslovacos, cuyos gobiernos se inclinan también hacia Moscú y comprometen así la unidad de la UE. Con ellos comparte la membresía en el Grupo de Visegrado, al que intenta liderar hacia el europeísmo.
El primer ministro húngaro se distancia de la República Checa y Eslovaquia por la afinidad de estos con Moscú
En su discurso, interrumpido una y otra vez por los aplausos, Magyar ha insistido en que Hungría «desea actuar como un aliado fiable en lugar de chantajear y separarse por caminos». «Esto requiere valor, conocimiento y el sentido común de que tenemos la responsabilidad conjunta de nuestra patria conjunta», ha indicado, señalando así el camino. Ha recordado su llamamiento de hace un año por una nación cohesionada y, citando las palabras de István Angyal, comandante de la calle Tűzoltó, ha asegurado que es «un privilegio celebrar juntos hoy con la cabeza alta y en paz».
Contra la apropiación de los símbolos nacionales
«Los héroes de 1956 no deben ser valorados según la afiliación partidista», ha advertido. Además, hizo alusión a los aniversarios anteriores, como 2006 y 2016, en los que «algunos se apropiaron los símbolos nacionales y la memoria de 1956». Ha destacado la diversidad de la cooperación de 1956 y ha mencionado héroes de tan amplio espectro como Ilona Tóth, Mária Wittner, István Bibó y József Mindszenty.
«¡Nadie puede ser excluido ya de la comunidad húngara!», ha reivindicado. Además, aclaró que «la revolución no es comprendida por quienes dan lecciones a quien merecemos nuestra gratitud, quien tiene un lugar en la memoria de la nación, así como quienes dividen a sus propios compatriotas en húngaros verdaderos, dignos e indignos», ha reprochado a Orbán sin citarlo. «El sacrificio de los héroes no fue en vano: la nación vive y preserva su libertad», ha concluido.
Su abuela no quiso dejar Hungría
En un momento muy emotivo, Magyar ha desvelado que su familia se planteó emigrar en 1956, tras comprobar el grado de violencia con el que el régimen soviético estaba dispuesto a aplastar cualquier intento de los húngaros por recuperar las libertades. «Pero mi abuela se negó a salir de su país y no podían marcharse sin ella, por lo que hoy le estoy muy agradecido: sin su resistencia, seguramente hoy yo no estaría aquí», ha rememorado.
Asimismo, ha agradecido a los representantes de Serbia y Moldavia presentes en el acto que recibiesen a tantos húngaros que temían por su vida exiliados en 1956. También asistieron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Peter Magyar se refiere a Rusia como una amenaza y es implacable con la defensa de Ucrania
Magyar ha endurecido la posición diplomática de Hungría frente a Moscú y en septiembre expulsó a diez diplomáticos rusos por actividades consideradas incompatibles con su estatus. Ha calificado a Rusia como una amenaza para la seguridad nacional húngara y ha expresado su apoyo a la soberanía de Ucrania, pero su Gobierno mantiene abierta la vía del diálogo con Moscú para afrontar el problema de la dependencia energética húngara del gas ruso. Pretende liderar un Grupo de Visegrado que desplace el foco de influencia en la UE desde el eje franco-alemán a Centroeuropa y se ha mostrado claramente contrario a que Hungría figure como miembro del Grupo de los Cárpatos, también llamado Cárpatos Ocho. Dicha agrupación pretende reforzar la cooperación regional en seguridad, energía, transporte, infraestructuras y economía entre Ucrania y varios países centroeuropeos.
