– Bianca Otero / Zuma Press / Europa Press
MADRID 18 Oct. (EUROPA PRESS) –
El primer ministro de Albania, Edi Rama, ha rechazado este domingo las exigencias de dimisión planteadas en medio de la escalada de violencia registrada durante las protestas de los últimos días en Tirana, la capital, y ha advertido de su eventual salida del Gobierno podría comprometer el proceso de adhesión a la Unión Europea, en un momento que considera decisivo en las negociaciones con Bruselas.
Rama ha defendido que la continuidad institucional y el cumplimiento del calendario de negociación con la Comisión Europea deben prevalecer sobre las presiones políticas. «No es una cuestión de mi poder. Ya no tengo nada que demostrarme a mí mismo. Lo que está en juego no es mi poder, sino la mesa de negociación con la Unión Europea», ha apuntado durante una retransmisión en directo a través de redes sociales recogida por la cadena pública albanesa RTSH.
El jefe del Ejecutivo albanés ha insistido en que el proceso de integración con Europa requiere contactos permanentes con las instituciones comunitarias y avances diarios. En este sentido, ha insistido, una interrupción podría retrasar durante años el progreso del país. «El Estado que se rinde antes de tiempo no se recupera en años», ha señalado, al tiempo que ha cuestionado que su dimisión condujera a una mejor gobernanza o acelerase la entrada de Albania en la UE.
Rama ha criticado también a quienes, a su juicio, alientan los disturbios después de no haber logrado derrotarlo en las elecciones y ha lamentado la influencia de la desinformación y de las redes sociales entre los jóvenes, a quienes considera víctimas de mensajes que fomentan la frustración y el enfrentamiento.
RECUERDO DE LA VIOLENCIA DE 2011
En este contexto, el primer ministro a asegurado que durante los últimos días ha tratado de prevenir una mayor escalada de los enfrentamientos en la capital, «coordinando con paciencia un difícil esfuerzo para evitar caer en la trampa de la violencia que busca el derramamiento de sangre».
Para contextualizar la gravedad de la situación, ha recordado los acontecimientos del 21 de enero de 2011, cuando cuatro manifestantes murieron por disparos y decenas de personas resultaron heridas durante una protesta contra el Gobierno, entonces encabezado por el conservador Sali Berisha.
Rama ha subrayado que entonces no se registraron daños en instituciones ni ataques con cócteles molotov contra agentes, mientras que en las protestas actuales se han lanzado piedras y piezas metálicas contra la Policía.
Aunque ha condenado estos actos, ha reconocido que los jóvenes implicados siguen siendo parte de la sociedad albanesa. «Sus vidas valen más que cualquier otra cosa», ha declarado, antes de recalcar que «la moderación es el principio y el fin de todo este asunto», según las palabras reproducidas por RTSH.
INVITACIÓN AL DIÁLOGO
Hacia el final de su alocución, Rama ha ofrecido reunirse con quienes deseen plantear sus reivindicaciones, tanto en la sede del Gobierno como en universidades u otros espacios, y se ha mostrado dispuesto a mantener conversaciones con o sin cámaras. El primer ministro ha defendido que las demandas debe abordarse mediante el diálogo y no a través de la violencia.
«Quien quiera hablar conmigo sin mascarilla, aquí estoy», ha sentenciado. En contraposición, ha garantizado que quienes recurran a la violencia y oculten su identidad se encontrarán con la respuesta de las instituciones estatales, reiterando que no permitirá que la violencia debilite al Estado ni desvíe al país de su objetivo de incorporarse a la Unión Europea.
Las palabras de Rama llegan después de que este sábado se hayan producido nuevos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en Tirana, en el marco de unas protestas que comenzaron para denunciar el elevado coste de la vida en el país, las deficiencias en las instalaciones del sistema educativo y la corrupción del Gobierno.
