Tras la misa multitudinaria del sábado en la Plaza de la Concordia en París, el Papa León XIV se ha dado este domingo otro baño de masas en Lourdes, en el suroeste de Francia. Esta pequeña localidad de peregrinaje, cercana al País Vasco galo, … se ha llenado de fieles para asistir a una misa al aire libre oficiada por el Pontífice. Según el Vaticano, unos 150.000 creyentes han asistido a la ceremonia, que ha dejado de nuevo impresionantes imágenes aéreas de un público numeroso. Durante esta segunda etapa del viaje por el territorio galo, el Pontífice ha dado una importancia particular al apoyo a las víctimas de violencia sexual en el seno de la Iglesia.
Antes de encabezar el acto en la explanada de Lourdes, cercana a la basílica del Rosario, el Papa presidió una reunión con obispos y arzobispos. Durante ese encuentro, les pidió que «continuaran» con las acciones contra la «lacra» de los abusos cometidos por religiosos, según algunos participantes en ese encuentro, celebrado sin la presencia de medios de comunicación.
«Ha destacado el trabajo hecho por la Iglesia (…) y le ha pedido que siga mejorando en ese sentido», ha explicado a la cadena France 2 Grégoire Drouot, obispo de Nevers. Tras verse salpicada por numerosos escándalos, la institución eclesiástica gala impulsó en 2020 una ambiciosa iniciativa para reconocer el elevadísimo número de víctimas (hasta 320.000 desde 1950) e indemnizarlas. También creó dos comisiones para escuchar la palabra de los agredidos, muchos de ellos cuando eran niños o adolescentes. Y destinó 44 millones de euros para indemnizar a 1.193 de ellos durante los últimos cinco años, indicó esta semana uno de estos organismos independientes.
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Una lección que conmueve a Europa
Javier Martínez-Brocal
El Pontífice estadounidense y peruano también ha homenajeado a estas víctimas meditando delante de la fotografía del ‘Niño que llora’. Esta imagen se expone en el santuario de Lourdes desde hace cinco años para homenajear a los menores de edad que sufrieron abusos dentro de la Iglesia. Otro gesto para respetar a los agredidos ha sido la decisión de cubrir los mosaicos de Marko Rupnik que hay en la fachada de la monumental basílica del Rosario. Hasta 20 mujeres han acusado a este padre y artista esloveno de haber abusado de ellas, a nivel sexual o psicológico.
Las menciones a la lacra de la violencia sexual también han estado presentes durante la misa dominical de Robert Prevost. «La exigencia de conversión compromete a la propia Iglesia en su peregrinación terrenal. Para sanar las profundas heridas, las infidelidades y los dolorosos extravíos cometidos en su seno, debemos someternos humildemente a la mirada purificadora del Señor», ha asegurado durante la lectura de una homilía, mayoritariamente en francés. «Es indispensable reconocer nuestras propias faltas para nuestro progreso espiritual», ha añadido durante el acto central de su paso por Lourdes, donde no había venido ningún Santo Padre desde Benedicto XVI en 2008. Han acudido numerosos fieles franceses, pero también españoles y de otros países.
«Es indispensable reconocer nuestras propias faltas para nuestro progreso espiritual»
León XIV también ha aprovechado la misa para insistir en sus críticas en contra de la eutanasia, legalizada en Francia a finales de julio para los enfermos terminales que lo deseen de manera voluntaria. «Frente a las corrientes actuales que pretenden redefinir el valor de la vida humana ante la enfermedad, el sufrimiento o la vejez, la gruta de Massabielle se erige como un santuario de la esperanza cristiana», ha afirmado. Lo ha dicho refiriéndose a la cueva, donde, según la creencia cristiana, la campesina francesa Bernadette Soubirous tuvo una aparición de la Virgen María a mediados del siglo XIX. Un episodio que hizo mundialmente conocida a esta localidad de los Pirineos.
Encuentro con siete víctimas
Después de la misa multitudinaria del mediodía, el Papa se reúne por la tarde con siete víctimas agredidas sexualmente por miembros del clero. El encuentro se celebrará sin la presencia de medios de comunicación. Aunque la Conferencia Episcopal francesa no comunicó la identidad para preservar su intimidad, cinco de los participantes la anunciaron públicamente.
Uno de ellos es víctima de los abusos en el internado de Notre Dame de Bétharram, cerca del País Vasco galo. Hasta 200 exalumnos denunciaron las agresiones sexuales o físicas sufridas por parte de los religiosos u otros empleados de ese centro, cuyo escándalo lastró al ex primer ministro François Bayrou. También participa uno de los abusados por el obispo Bernard Preynat, condenado en 2020 a cinco años de prisión por sus agresiones a jóvenes scouts. Fue un ‘affaire’ que salpicó al cardenal Philippe Barbarin, quien, según la Justicia, tuvo «un conocimiento detallado» de esos comportamientos, pero no los denunció. Y está prevista la presencia de una de las mujeres abusadas por el abate Pierre, fundador de los traperos de Emaús.
A pesar de la representación de los distintos casos más mediáticos, esta reunión ha generado críticas en Francia, al igual que sucedió en junio en España, donde hubo un encuentro con un formato parecido. Varias asociaciones de víctimas han lamentado que el Santo Padre no converse directamente con los representantes de los colectivos. «Cuando se elige a individualidades, se reduce la fuerza del colectivo», lamentó Alain Esquerre, portavoz del principal grupo de exalumnos de Bétharram. Estas críticas muestran la gran sensibilidad en torno a esta cuestión, que dejó una espesa mancha en la Iglesia católica.
