Lindsay Clacy, acusada de matar a sus tres hijos pequeños en 2023, sigue sin un veredicto en su juicio. Los miembros del jurado popular han notificado este martes al juez del caso que no han conseguido llegar a una decisión unánime sobre si condenar … o no a la madre de Massachusetts.
Clancy estranguló a sus tres hijos pequeños en su domicilio de Duxbury en 2023. Según su abogado, el crimen ocurrió mientras ella padecía psicosis posparto. Ahora, el jurado tiene que decidir si se trata de asesinato, homicidio involuntario o la absuelve.
El juez William Sullivan, del Tribunal Superior de Plymouth, tras recibir la nota del jurado, ordenó a los miembros del mismo que continuaran con sus deliberaciones, según recoge Reuters. El juicio, que comenzó hace seis semanas, ya va por su cuarto día de deliberaciones.
La mujer, una enfermera de 36 años, estranguló a Cora (5 años), Dawson (3) y Callan (ocho meses) con bandas elásticas de ejercicio en su domicilio en enero de 2023.
Tras el crimen, se arrojó por la ventana de un segundo piso, lo que le provocó una parálisis de cintura para abajo y la dejó en silla de ruedas.
Clancy no niega el crimen
Desde el primer momento, Clancy no ha negado el crimen pero sí se ha declarado no culpable, alegando demencia y asegurando que escuchó una voz que le ordenaba matar a sus hijos. Sus abogados sostienen que esto fue consecuencia de una psicosis posparto.
La fiscalía ha rechazado este argumento y afirma que ella planeó asesinar a sus hijos y que era capaz de comprender las consecuencias de sus actos.
De ser declarada culpable, la enfermera se enfrenta a una pena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Decenas de mujeres apoyan a Clancy
Clancy ha recibido el apoyo de decenas de mujeres durante el desarrollo del juicio en las últimas semanas. Muchas de ellas, vestidas de rosa, han acudido al tribunal de Plymouth para mostrarle su apoyo y reivindicar cuestiones relacionadas con la salud de la mujer.
El apoyo que está recibiendo está directamente relacionado con la psicosis postparto. Kelly Woods, una abogada de Chicago, declaró que asistía al juicio como una firme defensora de las personas que padecen esta condición, y asegura que «es un aspecto de este caso al que no se le ha prestado suficiente atención».
«Espero sinceramente que la comunidad médica pueda aprender de esto», afirmó a AFP. «Y, sobre todo, espero que haya una mayor defensa y toma de conciencia sobre la depresión y la psicosis posparto».
Psiquiatras, personas cercanas a Clancy y su esposo -de quien está separada- describieron durante el juicio el estado de angustia en que se encontraba.
La psicosis posparto es una condición médica que afecta a entre una y dos mujeres por cada mil partos, señala Sally Wilson, coordinadora nacional de formación de la organización benéfica británica Action on Postpartum Psychosis.
Eso sí, asegura que el caso de Clancy es «un desenlace increíblemente angustiante y poco frecuente de la psicosis posparto».
La fiscalía reconoció que Clancy «padecía una enfermedad mental»
Durante los alegatos finales, el abogado de Clancy, Kevin Reddington, recordó que la madre había pedido ayuda en varias ocasiones antes de los asesinatos y había recibido una «atención pésima» por parte de los médicos a los que consultó.
«Estaba haciendo todo lo posible por conseguir ayuda y, por alguna razón, el sistema le falló», dijo Adrienne Griffen, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Maternal Mental Health Leadership Alliance.
«La pregunta que todos se hacen es cómo evitar que algo así vuelva a ocurrir», señaló Griffen, al considerar que es necesario otorgar mayores recursos a las madres.
La fiscalía reconoció que Clancy «padecía una enfermedad mental» y había intentado suicidarse, pero argumentó que los asesinatos fueron premeditados y particularmente crueles.
«La figura de la buena
y la de la mala madre se convierten en un elemento divisivo en la sociedad»
Juliet Williams
Profesora de estudios de género en la Universidad de Los Angeles en California
Voces políticas de derecha han condenado el nivel de violencia de los asesinatos y a los partidarios de la acusada que se congregaron frente al tribunal.
«Lindsay Clancy merece morir por haber asesinado a sus tres hijos», escribió en redes sociales Katie Miller, podcaster y esposa de Stephen Miller, asesor principal del presidente Donald Trump.
Juliet Williams, profesora de estudios de género en la Universidad de Los Angeles en California (UCLA), dijo que el juicio y el debate que lo rodea demuestran «el profundo interés que los estadounidenses -y el mundo entero- siguen teniendo en la figura de la madre».
Señaló que el caso se ha convertido en una oportunidad «no solo para condenar una tragedia», sino para mostrar cómo «la figura de la buena madre y, por supuesto, la de la mala madre se convierten en un elemento divisivo en la sociedad».
El juicio ha reavivado los recuerdos de un caso similar que conmocionó a Estados Unidos hace 25 años: el de Andrea Yates, una madre de Texas que ahogó a sus cinco hijos en 2001.
Yates fue condenada inicialmente a cadena perpetua, pero en un nuevo juicio celebrado en 2006 fue declarada no culpable por razón de demencia e internada en un hospital psiquiátrico.
