La llegada de Pedro Sánchez a la cumbre de la OTAN ha comenzado con una anécdota: las flores. El presidente del Gobierno ha sido recibido, a su bajada del avión, con dos ramos de flores. Uno se lo han entregado a él y … otro se ha quedado atrás, al no llevar acompañante.
Este segundo ramo, que podría haber sido para su esposa, Begoña Gómez, no ha podido serle entregado debido a que se le retiró el pasaporte por decisión del juez Peinado, que instruye la causa en su contra por varios presuntos delitos.
El juzgado de guardia dictaminó el lunes que la mujer del presidente podría viajar a Londres para la graduación de su hija, pero no a Ankara (Turquía) para la cumbre de la OTAN, al suponer este país un alto riesgo de fuga.
Esta cumbre de la alianza llega tras la tensión entre EE.UU. y España por el techo de gasto en Defensa. Sánchez se ha negado a llegar al 5% para 2035, como sí prometieron los integrantes europeos y Canadá, mientras defiende el pacto con Rutte del 2%. A pesar de todo, España aumentó un 50% su gasto en esta materia el año pasado, alcanzando los 34.265 millones de euros.
«Me decepcionó mucho la OTAN»
Trump ha cargado en repetidas ocasiones no solo contra España sino contra toda la alianza por el gasto en Defensa. «Me decepcionó mucho la OTAN», ha asegurado el presdiente estadounidense en el palacio presidencial, junto a su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan.
«Francamente, si [la cumbre] no se hubiera llevado a cabo en Turquía, donde mi amigo resulta ser un líder fuerte, una persona muy fuerte, es posible que no hubiera asistido», ha asegurado.
«Lo que hay entre nosotros es química», apuntó Trump, y señaló que Washington «considerará» la venta de aviones de combate F-35 a Turquía, tras haber sacado a ese país del programa de cazas en 2019 porque Ankara adquirió un sistema ruso.
Turquía lleva mucho tiempo tratando de resolver la cuestión de su readmisión en el programa de los F-35 y del levantamiento de las sanciones estadounidenses en virtud de una ley, dos temas que han deteriorado las relaciones y obstaculizado los proyectos de defensa turcos.
Horas después, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que esa posible venta «destruiría el equilibrio de fuerzas en Oriente Medio» pues, según él, «Turquía tiene aspiraciones agresivas».
