Una eventual acción militar de Estados Unidos contra Cuba provocaría «un baño de sangre de consecuencias incalculables», advirtió el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel este lunes, en medio de las crecientes tensiones entre Washington y La Habana.
«Ya la amenaza constituye un crimen … internacional. De materializarse, provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables, más el impacto destructivo para la paz y la estabilidad regional», escribió Díaz-Canel en X.
El mandatario aseguró igualmente que Cuba «no representa una amenaza para Estados Unidos, a la par que afirmó que la Isla «tiene el derecho absoluto y legítimo a defenderse de una arremetida bélica».
Las declaraciones ocurren tras las revelaciones de inteligencia del medio estadounidense Axios de que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares de ataque procedentes de Rusia e Irán y estaría evaluando escenarios para utilizarlos contra objetivos estadounidenses, incluida la base naval de Guantánamo, embarcaciones militares y la ciudad de Key West, en Florida.
Las amenazas de agresión militar contra #Cuba de la mayor potencia del planeta son conocidas.
Ya la amenaza constituye un crimen internacional. De materializarse, provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables, más el impacto destructivo para la paz y la estabilidad…
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) May 18, 2026
Las fuentes citadas por Axios sostuvieron que el régimen cubano habría comenzado a adquirir drones de «capacidades variables» desde 2023, almacenándolos posteriormente en distintos puntos estratégicos del país. Asimismo, indican que funcionarios cubanos solicitaron recientemente más drones y equipamiento militar a Rusia.
Un alto funcionario estadounidense citado por el medio calificó el escenario como una amenaza creciente para la seguridad regional. Por lo que esta información podría convertirse en un argumento adicional para justificar nuevas medidas de presión o incluso acciones militares por parte de la administración del presidente Donald Trump.
Sanciones económicas
Hasta el momento, el régimen cubano no ha negado directamente la información. La Cancillería de Cuba lo calificó como una campaña destinada a justificar una eventual agresión militar de Estados Unidos contra la isla.
En las últimas semanas, Washington ha intensificado las sanciones económicas y el discurso político contra en régimen de La Habana. La pasada semana estuvo de visita en la Isla el director de la CIA, John Ratcliffe, quien se reunió con funcionarios y representantes de la familia Castro para advertir directamente al régimen sobre posibles actos hostiles contra intereses estadounidenses.
De igual forma, se han incrementado los vuelos de vigilancia de Estados Unidos sobre Cuba, así como las advertencias sobre la presencia militar rusa, iraní y china en la isla.
Por otro lado, este miércoles podría hacerse pública la acusación federal contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996.
Inversión millonaria
El congresista estadounidense Carlos Giménez publicó un post en X en el que indica que se pudiera tratar de drones iraníes suicidas Shahed-136, los cuales son «de uso generalizado, suelen tener un alcance de entre 1.000 y 2.500 km y una carga útil de entre 30 y 50 kg de explosivos».
«Estos sistemas de bajo coste y largo alcance suelen utilizar navegación por satélite, vuelan a velocidades bajas (aproximadamente 185 km/h o 115 mph) para evadir el radar y se utilizan para ataques kamikaze o para inteligencia, vigilancia y reconocimiento», añadió.
Rusia habría comprado a Irán miles de drones de este tipo en 2023. Cuba ha sido un aliado estratégico de Moscú, apoyando incluso con el envío de hombres para combatir contra Ucrania.
Un dron Shahed-136 tiene un precio de exportación estimado de 193,000 dólares (165,710 euros) por unidad. Por lo que Cuba pudiera haber invertido más de 58 millones de dólares (48.8 millones de euros) en su adquisición.
La noticia ha generado indignación entre la población pues millones de cubanos (89% de la población) sobreviven en la pobreza extrema, sin medicamentos y alimentos para subsistir, y con apagones cada vez más prolongados, en una crítica situación que el régimen adjudica al «bloqueo» estadounidense.
