Algunos lo llaman ya el ‘virrey’ de Donald Trump en Venezuela. Alejandro Betancourt se ha convertido en el hombre del presidente de EE.UU. en el país sudamericano, su bastón para conseguir el objetivo del que habla desde que anunció la captura de Nicolás … Maduro a comienzos de este año: disparar el acceso estadounidense a las mayores reservas de petróleo del mundo.
Todavía faltan muchos detalles por conocer sobre cómo se estructurará la entrada del Gobierno de EE.UU. en el petróleo venezolano. Pero lo que está claro es que será a través de North American Blue Energy Partners (NABEP), la empresa energética que controla Betancourt.
EE.UU. entrará en el capital de la compañía, con sede en Barbados, para sacar partido al acuerdo cerrado con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, la que fuera vicepresidenta de Maduro y ahora es aliada de Trump. La operación abre acceso para explotar 17 campos petrolíferos, que esconden 65.000 millones de barriles de crudo, cerca de una quinta parte de las reservas probadas de Venezuela, las mayores del mundo.
EE.UU. empezará con una participación del 35% en NABEP, según ha revelado ‘The Wall Street Journal’. Esa entrada se estructurará a través de ‘penny warrants’, opciones de compra de acciones a precio simbólico. El Gobierno estadounidense tendrá la posibilidad de comprar el 20% de la producción de petróleo de la compañía a precio de coste.
La operación, que sella la relación entre Trump y Rodríguez y aleja la posibilidad de una verdadera transición política en Venezuela, viene fraguando desde antes incluso de que el presidente de EE.UU. anunciara la captura de Maduro.
Uno de los ‘bolichicos’
Desde el año pasado, cuando empezó a tomar forma la posibilidad de esa operación militar para atrapar a Maduro en Caracas que sorprendió al mundo, Betancourt ya aparecía en los planes de la Administración Trump como punto de entrada al petróleo.
Mauricio Claver-Carone, enviado especial de Trump a Latinoamérica hasta este julio, ha reconocido que ese empresario venezolano de 46 años ha sido uno de los intermediarios principales entre EE.UU. y Venezuela.
Betancourt tiene los dos elementos esenciales para servir de pata en Venezuela a las ambiciones petroleras de Trump: NABEP es el principal operador privado doméstico en el sector energético de Venezuela -Chevron, la única compañía estadounidense en Venezuela, le supera en volumen de negocio- y ha mantenido lazos privilegiados con el chavismo, desde Hugo Chávez hasta Delcy.
Betancourt es conocido por ser uno de esos ‘bolichicos’, jóvenes empresarios que se aprovecharon de su ascendencia con la revolución bolivariana y socialista para llenarse los bolsillos.
A Betancourt el chavismo le adjudicó a dedo la operación de una docena de plantas energéticas, un sector en el que no tenía ninguna experiencia. Transparencia Venezolana cifró los sobreprecios que el Gobierno de Chávez pagó por sus servicios en 2.900 millones de dólares. Después adquirió Petrozamora, una compañía que explotaba pozos petrolíferos en Maracaibo, y que es la génesis de NABEP.
Esas operaciones y el supuesto entramado de sobornos y de sobreprecios que le acompañó le valieron investigaciones en varios países: Suiza, EE.UU., Andorra y, también, España.
Presencia en España
Después de un tiempo de relativo anonimato, Betancourt apareció en nuestro país, abriendo la cartera para grandes operaciones inmobiliarias, inversiones en ‘start ups’ y también en compañías que lograron popularidad, como la empresa de gafas Hawkers. Se casó en Madrid y se instaló en El Alamín, una propiedad con castillo y finca en Toledo.
Betancourt tiene propiedades en una decena de países. Entre otros, Reino Unido, donde este mismo año estaba recluido. Aunque no ha sido imputado de momento por ningún delito, la investigación de la justicia de Suiza había exigido en 2025 a las autoridades británicas su extradición y que se prohibiera viajar fuera del país. Ese mismo año, también fue detenido en Reino Unido por una investigación española sobre lavado de dinero.
Betancourt se quedó atrapado entre sus dos mansiones de Londres y de Oxfordshire, cerca de la Universidad de Oxford, donde cursó un MBA. Pero Trump, al parecer, acudió al rescate para que el empresario venezolano engrasara las negociaciones con Venezuela para el acuerdo petrolero.
El Gobierno de Trump presionó a las autoridades de Suiza, según ‘The Washington Post’, para que levantaran la orden de extradición contra Betancourt y que el empresario pudiera viajar con libertad. Suiza accedió y Betancourt empezó a viajar a EE.UU. y a Venezuela para ser el puente del acuerdo petrolero que Trump anunció la semana pasada.
