Una fuente cercana al grupo Hizbolá declaró que los ‘walkie-talkies’ utilizados por miembros del grupo explotaron en su bastión de Beirut, y los medios de comunicación estatales informaron de explosiones similares de buscapersonas y «dispositivos» en el este y el sur de Líbano provocando al menos tres muertes.
«Varios ‘walkie-talkies’ explotaron en los suburbios del sur de Beirut», dijo la fuente, y los equipos de rescate afiliados a Hezbolá confirmaron que los dispositivos habían estallado dentro de dos coches en la zona.
La Agencia Nacional de Noticias del Líbano afirmó que también habían estallado buscapersonas y «dispositivos» en bastiones de Hezbolá en el este y el sur, y corresponsales de la AFP informaron de que también se habían oído explosiones.
Según el Ministerio de Sanidad del Líbano, los heridos por el estallido de los ‘walkie-talkies’ ascienden a más de 100.
Estos acontecimientos se suceden tan solo 24 horas después de que una gran cantidad de ‘buscas’ explotasen en varias zonas de Beirut. Dichos estallidos dejaron al menos 12 muertos y cerca de 3.000 heridos.
Hizbolá responde
Hizbolá declaró el miércoles que había atacado posiciones de artillería israelíes con cohetes, en el primer ataque transfronterizo desde las explosiones de buscapersonas del martes. Una rápida respuesta contra el que consideran el autor material de los estallidos.
A su vez el ministro de Exteriores libanés, Abdalá Bou Habib, ha pedido este miércoles a Naciones Unidas que ejerza «máxima presión» sobre Israel para «parar esta escalada» tras el reciente ataque coordinado contra miles de dispositivos buscapersona del partido-milicia libanés Hezbolá, atribuido a Israel.
Durante una reunión con la coordinadora especial de Naciones Unidas en el país árabe, Jeanine Hennis-Plasschaert, el ministro ha subrayado que este «ataque israelí sin precedentes» representa «un ataque flagrante a la soberanía y la seguridad de Líbano».
Asimismo, ha aseverado que es una «clara violación de todas las convenciones y normas internacionales». El ataque, que amenaza con expandir el conflicto y hundir a la región «en un mayor ciclo de violencia», se produce «en medio de las amenazas israelíes de ampliar el frente de guerra en Líbano».
