Los manifestantes que esperaban a Friedrich Merz en el paseo marítimo de la estación balnearia de Kühlungsborn, en la primera aparición de campaña electoral del canciller alemán, le han propinado una severa pitada y le han dedicado toda una serie de adjetivos de … reproche, desde «belicista» hasta «Pinocho». Algunos pedían su dimisión y el rechazo impulsó a la Cancillería a cancelar un comunicado previsto a última hora.
En las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, que tendrán lugar este domingo, el partido de extrema derecha, antieuropeo y prorruso Alternativa para Alemania (AfD) amenaza con un resultado de hasta el 43%. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, que votará el 20 de septiembre, la CDU queda reducida en las encuestas a un resultado de un solo dígito. Y el duro programa de recortes que está implementando Merz no ayuda, con impopulares recortes en pensiones de jubilación, ayudas sociales y prestaciones de desempleo.
«Hemos conseguido controlar la inmigración», intentaba razonar el canciller alemán con los paisanos que comían bocadillos de arenque con cebolla y jerez en el restaurante «Fisch-Hus», en referencia al descenso de solicitudes de asilo y a los vuelos de repatriación de personas sin derecho de residencia. «¡Vete a Ceuta!», le gritaban desde el fondo, dejando claro que no es bienvenido en la región y que su primer año y medio de mandato no ha conseguido su objetivo prioritario declarado, que era frenar el ascenso de AfD.
Los propietarios del restaurante, padre e hijo, Robert y Paul Keppler, se quejan amargamente de las cuotas de pesca en el mar Báltico, establecidas por la UE y que suponen una dificultad adicional. Merz les promete que «abolirá una serie de obligaciones documentales para las pymes a lo largo del año», pero no acaba con el enfado familiar. Hace unos años, los Keppler capturaban 250 toneladas de arenque al año; ahora solo 7 toneladas y «nadie puede vivir con eso», aseguran.
Merz se esfuerza por retirar del foco de estas campañas electorales la cuestión sobre si la CDU pactará la formación de gobiernos o llegará a cualquier tipo de colaboración política con AfD cuando los resultados impidan las coaliciones sin la extrema derecha. Varias voces conservadoras están llamando a romper el «cortafuegos», para no dejar de pisar la realidad política de Alemania. Reconocidos líderes conservadores orientales como Mario Voigt, en Turingia, o Michael Kretschmer, en Sajonia, mantienen que «hay que hablar con todos». Pero también hay destacados miembros del partido, como el presidente del parlamento regional de Baden-Württemberg, Thomas Strobl, que han adelantado que abandonarán la CDU si se llega a cualquier cooperación con AfD.
Estas diferencias quedan en evidencia en la campaña. La relación entre Merz y el candidato de la CDU en Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, es, por ejemplo, muy tensa. El presidente regional de 47 años se ha distanciado visiblemente de la Casa Konrad Adenauer de Berlín, la sede central del partido, e incluso se posiciona en contra de los planes del gobierno federal durante la campaña. Junto con los otros dos primeros ministros estatales de la CDU de Alemania Oriental, ha votado en contra de la eliminación de la jubilación a los 63 años con toda la pensión, un elemento central del concepto de reforma de las pensiones del gobierno. «No es mi trabajo estar de acuerdo con la agenda del gobierno federal», se justifica. «Yo represento los intereses de Sajonia-Anhalt».
Sobre la investigación de Leipzig
En los pasillos gubernamentales de Berlín se especula con la posibilidad de que Merz dispare un último cartucho de emergencia y haga público, a las puertas de las votaciones, el resultado de la investigación sobre el ataque con drones explosivos al aeropuerto de Leipzig. Todos los indicios apuntan a la autoría rusa, pero el gobierno todavía no se ha pronunciado y una acusación directa a Putin dejaría en evidencia el carácter prorruso de AfD. Lo cierto es que tal acusación, a escala OTAN, tendría también consecuencias.
De momento, Merz sigue apelando pacientemente a un centro ausente. «Haremos todo lo posible para evitar que Sajonia-Anhalt caiga ante los radicales. Esto se aplica tanto a la AfD como al partido La Izquierda», se ha situado en un presunto punto virtuoso entre ellos sin deshacer el nudo gordiano que se planteará el domingo: o bien la AfD obtiene la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt, o no será posible reunir una mayoría en su contra sin el partido La Izquierda.
El canciller alemán insiste en que una mayoría absoluta para AfD ocasionaría a la región «problemas considerables». Los inversores internacionales preferirían retirarse y el este de Alemania quedaría fuera de los círculos relevantes de la economía y la defensa. Y responde a quienes le increpan por estar recortando ayudas sociales para invertir en seguridad que: «¿De qué sirve la mejor asignación parental si perdemos nuestra libertad y la paz en Europa está en peligro?».
