De las 271 personas que los agentes llevaron el domingo a la comisaría, 220 eran menores de edad, ocho de cada diez. De estos, 174 han dormido en la comisaría. Este lunes, sus familiares han ido a recogerlos entre la vergüenza y el desconcierto. … Mientras que los hijos, de entre doce y veintipocos años, destrozaron el centro de Milán encapuchados, sus padres y madres dan la cara por ellos.
Los jóvenes están retenidos gracias a una reforma legal del pasado mes de julio, que autoriza a oficiales de policía retener temporalmente a sospechosos de altercados durante manifestaciones públicas. Esa medida puede aplicarse también a menores de edad.
Varios medios italianos están recogiendo los testimonios de padres y madres que esperaban a sus hijos a la salida de la comisaría. El progenitor de un estudiante de Formación Profesional de 19 años se ha desahogado ante la prensa. «Si se ha equivocado, tiene que pagar. Estoy decepcionado. Después de treinta años en Italia, me da vergüenza venir aquí por su culpa. Me mato a trabajar todo el día y luego hace esto», ha dicho al ‘Corriere della Sera’. «Me llamaron ayer por la noche (desde la comisaría). Ahora que se las arregle él, esto es cosa suya». A continuación, ha lamentado que su hijo «se deje arrastrar por esos amigos, por su pandilla».
Otro ha dado rienda suelta al enfado cuando ha visto salir a su hijo. «Me hubiera alegrado si te hubieran partido la cabeza, me hubiera alegrado. Ahora te la partiría yo», le ha increpado.
Angustia e incredulidad
Además de un hijo en la comisaría, estos padres y madres tienen muchas otras cosas en común. Comparten la angustia y la incredulidad ante lo ocurrido. La mayoría no sabían que sus hijos estaban participando en la guerrilla urbana. Un padre ha dicho que descubrió que su hijo estaba en la comisaría «por la ubicación de su teléfono móvil». Otra madre dice que le había asegurado que iba a salir con unos amigos en Milán. «Luego me llamó para decirme que lo habían detenido», explica.
En el fondo buscan una justificación a lo ocurrido. «Me dijo que estaba en la catedral con un amigo y que había mucho jaleo», ha dicho la madre de uno de los arrestados. «Es que él es del grupo de los tontos, se quedó allí mirando y por eso lo arrestaron a él. Hoy tenía una entrevista de trabajo», apunta confusa. También el padre de otro joven ha culpado a los amigos de su hijo: «Ellos le dijeron que fuera a la catedral».
«¡Qué pasada, quince horas en la comisaría!», ha dicho al recuperar la libertad uno de los jóvenes retenidos
A medida que los jóvenes arrestados iban saliendo de la comisaría, algunos hablaban ante la prensa. No todos se daban cuenta de lo ocurrido. «¡Qué pasada, quince horas en la comisaría!», ha dicho uno de ellos al ver recuperada su libertad. Otro ha asegurado no haber «hecho nada». «Yo estaba allí, pero no participé. (Los policías) no saben hacer su trabajo y detienen a gente al azar», se ha quejado.
Unos padres se iban y otros seguían esperando. Un padre tunecino ha mostrado un vídeo de TikTok en el que aparecen sus dos hijos de 16 y 17 años conducidos por agentes a una patrulla. «Hoy tenían que haber ido al colegio», ha lamentado. Sólo 60 de los retenidos, menos de un cuarto, eran extranjeros.
la Fiscalía de Milán ya ha presentado cargos contra once de los detenidos, mayores de edad, por «devastación, saqueo y resistencia con agravantes múltiples»
Por ahora, la Fiscalía de Milán ya ha presentado cargos contra once por «devastación, saqueo y resistencia con agravantes múltiples» y ha solicitado prisión preventiva para ellos. Son mayores de edad, de entre 18 y 20 años. En la denuncia se menciona su «notable capacidad delictiva» por «acciones destructivas repentinas y de una violencia inusitada», también contra «las fuerzas del orden». Otros cinco arrestados han sido liberados porque se les acusa solo de receptación de material sustraído en uno de los supermercados devastados.
