A estas alturas de la pelcula, el aficionado del Sevilla no quiere explicaciones. No las necesita. Ni tampoco se conforma con una disculpa prefabricada. La palabra perdn qued vaca hace tiempo, desde que se utiliza para pasar pgina y no en un reconocimiento real y sincero de errores cometidos por el sujeto que lo solicita. Al sevillista no hay que pedirle perdn, sino darle las gracias. Gracia
s por nunca abandonar al equipo, pese a la dinmica autodestructiva en la que lleva inmerso casi dos aos. Gracias por levantar y empujar al Sevilla hasta la consecucin de un ttulo europeo (sin esa aficin habra sido impensable e imposible). Y gracias por ensear una y otra vez que por el barrio de Nervin no se comulga con ruedas de molino.
Que ni la plata impide ver el expolio a la identidad ms sagrada de este centenario club de ftbol, al que el Arrebato puso letra. No rendirse jams. Pelear hasta que no puedas ni caminar
. Una idea que impregna al escudo desde su fundacin. Esa idiosincrasia ha pasado machaconamente de generacin en generacin. Sentirse grande porque siempre vas a pelear por serlo. Ms an cuando no se ganaba. Cuando un ttulo era slo un lejano recuerdo del pasado. Porque no hay mayor honra para un sevillista que
defender su escudo a muerte
. Desde el lugar que a cada uno le toque. Si se pisotea por la inaccin de los que deciden, dejando que un entrenador novel considere que debe poner una alineacin parecida en el Emirates a la de Quintanar de la Orden, entonces no queda ms que sealar a quien tanto dao le est haciendo al equipo que llevas dentro. Alguien debera haber advertido a Diego Alonso que salir a perder no se contempla en el Sevilla.
Le susurraron que las cuentas eran ganar los dos ltimos partidos. Que pensase en el derbi. Mentalidad de equipo pequeo no, lo siguiente
. De entidad arrastrada por el barro de la incapacidad, la nula legitimidad y el miedo al que dirn.
Never Surrender
, alardea el Sevilla como lema cuando cruza las fronteras. Lo mismo debera darle una vueltecita, no le vayan a multar por
publicidad engaosa
. La penosa derrota del Emirates, por mucho que la miopa cortoplacista trate de disimular, empaa el prestigio ganado a base de sudor y sangre en el Viejo Continente. Ese Sevilla que presume, y con razn, de ser aplastante dominador de la Europa League, no puede cometer
indecencias de este calado. Como si fuese un simple atrezzo de la prestigiosa Champions, un sparring de aspirantes, un telonero desafinado
. No y mil veces no. La Champions es un torneo complicadsimo donde el Sevilla se empea, ao tras ao, en demostrar que no est capacitado para disputar. Se llena los bolsillos y a otra cosa. De todos modos, perder es algo consustancial al deporte. Pierden ms de los que ganan. Eso se comprende.
Y nadie dira hoy nada si el Sevilla lo hubiese intentado en Londres y el Arsenal, mucho mejor equipo, le hubiese barrido
. Sin embargo, salir derrotado del propio avin no tiene sentido. Diego Alonso, por accin y omisin, pues es imposible que de su propia cabeza saliese esa alineacin diablica, est
cavando su propia tumba
. Recuerdo atizar a mi admirado Lopetegui por caer goleado en casa ante el Chelsea estando ya clasificado! Por hacer el ridculo. Que no se pisa el escudo, narices.
Encima, Sevilla ha amanecido hoy con el tiempo de Londres, para recordar a esos viajeros que llegarn sedientos del sol y de temperaturas menos congeladoras, que el esperpento del Emirates es slo un punto y seguido. Y que el derbi, pase lo que pase, ser una raya en el agua.
Porque desde el club se pide tiempo y paciencia
. Que no seas impaciente, aficionado, que ahora es la buena, de verdad, con el cuarto entrenador en un ao. No desesperes que quien toma las decisiones est segursimo que no se ha equivocado.
Que ha visto medio entrenamiento y esto ha dado un vuelco radical con el cambio en el banquillo
. En fin. El propio tiempo da y quita razones. El Sevilla est empeado en pegar el petardazo ms gordo de su historia moderna. El puesto nmero 12 de la pasada Liga no pareci importar. Haba que dejar nuevamente el sello de quien pone y quita a su antojo en la presente temporada.
Un salto al vaco donde slo las manos de la grada del Snchez-Pizjun (otra vez) pueden sostener a un equipo que se derrumba
, con demasiados jugadores a los que debera dolerles el cuello de mirar para otro lado. Que me traigan a otro entrenador, a ver si ese es el bueno.
Perdn y paciencia. Por pedir que no quede
.
