Jude Bellingham se ha convertido en el eje de casi todo lo que sucede en el equipo madridista. El Benito Villamarn no fue una excepcin y ante el Betis se repiti parte de la historia de los ltimos choques, algo que se ha convertido en tnica habitual en cualquier partido que disputa el equipo blanco desde la llegada del ex del Borussia Dortmund. Ante el Betis, volvi a ser decisivo con el gol logrado y su influencia en el juego de los de Ancelotti. Adems, ese beso lanzado hacia un individuo que se dedic a insultarle despus de marcar el gol es un gesto que ha quedado para la posteridad a manera de denuncia de lo que no se puede consentir en recinto deportivo alguno.
No fue el nico detalle que el ingls dej en el recinto btico. El juego de Bellingham no est dejando indiferente a nadie, empezando por los rivales. Durante el partido varios jugadores del equipo andaluz pidieron al centrocampista la camiseta a manera de intercambio. El partido termin y el ingls se despidi de la grada como hace habitualmente, pero no hizo gesto alguno de cambiar la camiseta con ninguno de sus rivales. Daba la sensacin de que el empate haba dejado mal sabor de boca a los madridistas, empezando por Bellingham y que lo hablado en el csped haba quedado en el olvido.
Nada de eso, 20 minutos despus de terminado el partido, el centrocampista se dirigi al vestuario del Betis para llevar a sus compaeros de profesin tres de las camisetas que le haban pedido. No recordaba quines haban sido, pero se acerc y tras pedir permiso entr en el vestuario y ah estuvo de charla con los que instantes antes haban sido sus rivales.
Ftbol en estado puro. Total y absoluta normalidad por unos y otros. Tensin cero una vez que el rbitro pit el final del choque y promesa cumplida por parte del ingls, aunque lo cierto es que los verdiblancos ya no esperaban las pedidas camisetas y menos an que el propio Bellingham se pasara por el vestuario para llevarlas en mano y estar un rato de charla con ellos.
Bellingham firma partido tras partido momentos que le definen como futbolista, pero especialmente como deportista. Con el baln en juego busca su beneficio y el de su equipo, pero siempre dentro de la deportividad e intentando dar espectculo con su principal argumento, que no es otro que el ftbol y su manera de entenderlo.
La carga competitiva dura lo que se prolonga el partido y en los instantes posteriores, en los que el marcador manda sobre la cabeza de los futbolistas. De hecho, el Real Madrid esperaba algo ms del partido ante el Betis. Los jugadores vean cerca los tres puntos y de ah la decepcin con la que encaminaron el camino del vestuario algunos de los madridistas, con Rdiger y el propio Bellingham a la cabeza. Eso no quita para que minutos despus rindiera visita a sus rivales de manera espontnea, con camisetas y una charla de por medio

