Dieciocho veces había caído en manos de la Policía y siempre volvía a sus andanzas. Sin embargo, la racha de impunidad de Roberto Antonio Rodríguez Gómez llegó a su fin. Esta vez, la justicia no lo dejó escapar y lo mandó directo a la cárcel Modelo con una condena de cuatro años y cinco meses de prisión.
La sentencia quedó ejecutoriada en los últimos días por su responsabilidad en el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego. El sujeto fue sorprendido en vía pública con un revólver y tres cartuchos, con los que habría estado amedrentando a ciudadanos y comerciantes.
Tras ser detenido en flagrancia, el hombre fue presentado ante las autoridades y logró llegar a un preacuerdo con la Fiscalía para cumplir la pena en la cárcel Modelo de Cúcuta, donde permanece recluido desde su captura a finales del año pasado.
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El merodeador
Con arma en mano y celular en la otra, el sujeto, de 34 años, fue visto transitando por las calles del barrio San Miguel mientras le tomaba fotografías a varios locales comerciales. La extraña actitud alertó a los residentes de la zona, quienes no dudaron en llamar a la Policía.
Minutos después, los uniformados lo interceptaron en el Canal Bogotá. Al realizarle una requisa, le hallaron el arma de fuego sin el respectivo salvoconducto, por lo que fue capturado en el acto en diciembre del año pasado.
Aunque no se ha establecido con certeza la intención de las fotografías, las autoridades presumen que las utilizaba para marcar los establecimientos y planear posteriores robos o extorsiones.
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Múltiples capturas
Para ese momento, Rodríguez Gómez ya era un viejo conocido de las autoridades. Al verificar su documento de identidad, los agentes confirmaron que registraba casi 20 antecedentes por delitos como hurto simple y calificado, tráfico de estupefacientes y receptación.
Uno de sus episodios más recordados ocurrió en diciembre de 2019, cuando intentó cometer un atraco en el barrio Comuneros, en la ciudadela Juan Atalaya. Según los registros de la época, la comunidad lo redujo a golpes tras sorprenderlo despojando de sus pertenencias a una mujer.
Cuando la patrulla llegó al sitio, lo encontró acorralado por una turba enfurecida. En la revisión le hallaron el celular hurtado (avaluado en 500 mil pesos para la fecha) y un cuchillo en la pretina del pantalón con el que había amenazado a la víctima.
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