Hay héroes que nunca salen en las fotos de los operativos. Que no reciben medallas en ceremonias públicas ni dan declaraciones a los medios. Pero que, con cada jornada de trabajo, con cada olfateo certero en un paquete sospechoso o en medio de un cultivo ilícito, contribuyeron a cambiar el destino de muchas vidas sin que nadie lo supiera. Nika y Estrella son dos de esas heroínas.
Se trata de dos perras que sirvieron durante años en la Policía Metropolitana de Cúcuta. Una, especializada en detectar narcóticos; la otra, experta en hallar explosivos. Las dos entrenadas desde cachorras en la Escuela de Guías y Adiestramiento Canino en Facatativá (Cundinamarca) y destinadas a una ciudad fronteriza donde el crimen organizado no da tregua y en la que el olfato fue fundamental para el éxito de cada misión.
Hoy, ambas han llegado al final de su carrera policial. Tras cumplir su tiempo de servicio, Nika y Estrella ingresaron al programa Acoge un Héroe de 4 Patas, una iniciativa que busca encontrar hogares responsables para caninas policías retiradas que dedicaron gran parte de su vida a servir al país.
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Una formación basada en el juego, la disciplina y la confianza
Detrás de cada canina policía existe un proceso de formación que comienza desde temprana edad. Según explicó el intendente jefe, Hugo Alexander Caro Omaña, supervisor K-9 del grupo de guías caninos de la Policía Metropolitana de Cúcuta, los ejemplares son seleccionados desde cachorros teniendo en cuenta características específicas como su energía, curiosidad y motivación por el juego.
“El entrenamiento para ellos realmente es un juego”, explica. Una pelota o un juguete que capte su atención se convierte en la herramienta principal para desarrollar habilidades de búsqueda y detección. A partir de ahí se construye todo el proceso de adiestramiento que posteriormente les permite especializarse en áreas como narcóticos o explosivos.
Estrella: la guardiana silenciosa que enfrentó el riesgo
La historia de Estrella está marcada por la adversidad desde el principio. Esta labradora, con especialidad en la detección de artefactos explosivos , una de las tareas más delicadas dentro de cualquier fuerza policial, llegó a Cúcuta hace cuatro años y medio. Pero antes de eso ya había atravesado algo profundamente difícil: el primer guía con quien había construido su vínculo sufrió un atentado terrorista en el Anillo Vial Oriental.
Para un animal tan ligado a su compañero humano, ese tipo de ruptura no es solo un cambio de rutina. Es un golpe emocional real, una pérdida que los expertos en bienestar animal reconocen como una experiencia traumática. Tras este suceso, fue asignada al equipo del intendente jefe Caro, quien con 25 años dedicados al trabajo canino, lideró su reintegración progresiva al servicio.
Su labor la llevó más allá de Cúcuta. En el departamento del Guaviare fue parte de misiones de erradicación de cultivos ilícitos en las que su entrenamiento resultó clave para identificar artefactos explosivos instalados entre la vegetación.
En uno de esos operativos, su detección permitió que los policías y civiles presentes pudieran actuar a tiempo y salir ilesos de una situación que habría podido terminar en tragedia.
“Para nosotros son más que familia”, dice el intendente Caro con la voz pausada de quien ha compartido años al lado de estas caninas. “Son confidentes. El día que usted amanezca triste, ellas se ponen tristes. Ya saben cuándo uno está mal, y son capaces de cambiar ese momento con una caricia, invitándolo a jugar.”
En febrero de este año, Estrella completó su ciclo de seis años de servicio activo. Hoy descansa en las instalaciones del grupo de Carabineros, lista para un retiro que merece ser tan digno como su trayectoria.
Nika: la nariz que protegió a una generación
Nika, una pastora belga malinois, llegó a la unidad canina siendo apenas una cachorra de seis meses. Desde ese primer día fue asignada al subintendente Brayan Stiwen Prada Arias, quien la recibió mientras cursaba su formación técnica en seguridad canina. No fue un vínculo construido desde el protocolo, sino desde la cotidianidad. Compartían los mismos turnos, los operativos y los momentos de espera antes de entrar a un lugar desconocido.
Su entrenamiento la especializó en la detección de marihuana, cocaína y heroína. Nada escapaba a su olfato. A lo largo de su carrera, el trabajo conjunto de Nika y sus guías permitió que más de 80.000 dosis de estupefacientes fueran retiradas antes de llegar a las calles del área metropolitana de Cúcuta, muchas de ellas camufladas en encomiendas y paquetes de mensajería, donde el crimen busca siempre el camino más invisible.
“Llegamos hasta 24 o 30 kilogramos con ella”, recuerda el intendente jefe Caro. “Casi cada vez que salíamos encontrábamos algo. El delincuente siempre busca cambiar el método de camuflaje, pero las caninas ya se vuelven expertas. Cuando Nika se sentaba, uno ya sabía que ahí había algo.”
En ocho años de servicio activo, esta pastora belga fue compañía, sostén emocional y presencia constante para los hombres y mujeres que la acompañaron en las jornadas más exigentes.
El 5 de enero de este año completó su ciclo de servicio. Ahora, con ocho años y una gran trayectoria policial, espera que alguien decida acompañarla en sus años de retiro para descansar y jugar como lo merece.
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Lo que una familia necesita saber
Acoger a Estrella o a Nika no es igual que recibir en casa a una mascota cualquiera. Son caninas con historia, con instintos de trabajo profundamente arraigados y con un nivel de energía y lealtad fuera de lo común.
El subintendente Javier Andrés Carrero, enfermero de la unidad, lo explica con claridad. “Son caninas con una carga instintiva alta que nunca desaparece. Les gusta morder juguetes, hacer despliegue físico. Por eso su adopción debe ser responsable”.
Carrero también aclara que, si durante un paseo detectan algo “pues aún conservan esas capacidades”, la recomendación es llamar al 123 para que la Policía adelante el procedimiento correspondiente”.
En materia de salud, la indicación inicial es llevarlas al veterinario para hacerles exámenes de sangre y de piel, y establecer un plan de cuidado adecuado para su nueva etapa.
El desgaste en músculos y articulaciones es el reflejo natural de años de entrenamiento y trabajo intenso, pero su capacidad de afecto y compañía permanece completamente intacta.
Por su parte, la Policía no las desvincula al momento de la adopción. El programa establece visitas periódicas con evidencia fotográfica e informes que llegan hasta la Dirección de Carabineros a nivel central. Quien las acoja asume un compromiso serio y recibe acompañamiento institucional para cumplirlo.
El último operativo
Los requisitos para participar en el programa Acoge un Héroe de 4 Patas incluyen una carta de intención, declaración juramentada ante notaría, documentos de identidad, certificados de antecedentes, certificación de ingresos y registro fotográfico del lugar donde vivirá la canina.
Estos requisitos son la garantía de que Estrella y Nika lleguen a un hogar que cubra todas sus necesidades, tal como lo merecen luego de años de haberle prestado servicios al país en materia de seguridad.
“Ellas ya sirvieron a Colombia”, dice el Intendente Caro. “Merecen estar con una familia que les pueda dedicar las 24 horas del día y brindarles, si es posible, el triple del amor que les damos aquí”.
Estrella y Nika no piden más que eso. Una mano que las acaricie, un espacio donde descansar, alguien que entienda que detrás de esos ojos hay una vida entera al servicio de la comunidad. El operativo más importante de sus vidas acaba de comenzar. Y esta vez, el objetivo es el amor.
Los interesados en conocer más sobre el proceso de adopción pueden comunicarse con el Grupo de Carabineros de la Policía Metropolitana de Cúcuta.
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