La economía empieza a requerir menos biberones, pero también cada vez más bastones para atender a una población que envejece. Colombia se enfrenta a una transformación demográfica que, con el paso de los años, tendrá mayores efectos sobre el mercado laboral, el consumo y la sostenibilidad de los sistemas protección social.
El Dane ya permite dimensionar este cambio: con corte a julio de este año, el país registra 8,14 millones de personas mayores de 60 años, una población cuyo peso seguirá aumentando en las próximas décadas.
En cinco años, en el país habrá 9,29 millones de adultos mayores; mientras que en 10, la cifra ascenderá a 10,31 millones y, en 15, llegará a 11,48 millones. De esa forma, entre 2026 y 2041, la población con 60 años o más aumentará en 3,34 millones de personas, con un incremento de 40,9%. En ese mismo periodo, la población total crecerá apenas 4,9%.
Toda esta transformación llevará a que, en 2041, uno de cada cinco colombianos tenga 60 años o más y a que el grupo de adultos mayores sume más de un millón de personas adicionales en cada quinquenio: 1,15 millones hasta 2031, 1,02 millones hasta 2036 y 1,17 millones hasta 2041.
Los municipios con “más viejos”
Con base en los datos del Censo Nacional de Población y Vivienda del Dane, La República revisó cuáles son los municipios que tienen una mayor proporción de personas mayores de 60 años respecto a su población total. El análisis encontró que Boyacá y Cundinamarca concentran los primeros 34 territorios con mayor peso relativo de este grupo etario.
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El municipio con mayor cantidad de adultos mayores de 60 años respecto al total de sus habitantes es Guayatá, en el oriente de Boyacá, con 37,4%. A este le siguen otros territorios de ese mismo departamento, como Pachavita, con 37,3%; Somondoco, con 36,9%, y Almeida, con 35,7%. El top cinco lo completa Tibirita, ubicado en el flanco oriental de la cordillera Oriental, en Cundinamarca, donde 34,7% de la población tiene más de 60 años.
El listado de los 10 primeros lo completan Bituima y Manta, en Cundinamarca, con una proporción de 34,4% y 34%, respectivamente. Luego se encuentran Tenza, con 32,3%; Sutatenza, con 32,2%, y Chinavita, con 32,1%, todos ubicados en Boyacá. Así, siete de los 10 municipios con mayor proporción de adultos pertenecen a ese departamento.
Al respecto, Ángela Vega, PhD en demografía e investigadora, explicó que el envejecimiento en estos territorios no es un fenómeno reciente, teniendo en cuenta que en Boyacá hay una tendencia creciente al envejecimiento desde 2005.
“En ese departamento, por ejemplo, las personas de 60 años o más representaban cerca de 13% de la población en 2005; mientras que en 2026 la proporción se acerca a 19%. Lo que observamos es la profundización de un proceso que lleva varias décadas: la caída de la fecundidad “, advirtió la experta.
Por su parte, el director del Área de Demografía y Estudios de Población de la Universidad Externado de Colombia, Juan Andrés Castro, señaló que esto puede ser resultado de la acumulación de los efectos de varias décadas de transformación demográfica, en las que hubo generaciones que permanecieron en el territorio y llegaron a edades avanzadas, se registraron menos nacimientos y salieron más jóvenes. A eso se suma una dificultad para renovar la población local.
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“Al final, se genera un círculo del que es difícil salir: aumenta la población mayor, disminuye la población en edad productiva y reproductiva, y se reducen las posibilidades de reproducción y relevo generacional, lo que profundiza el envejecimiento”, apuntó Castro.
Pero no solo eso. Vega también comentó que influye el aumento de la supervivencia, eso que permite que más personas alcancen edades avanzadas. Según detalló, “Boyacá tiene una buena esperanza de vida y, en particular, los municipios del Valle de Tenza presentan condiciones que podrían favorecer una mayor supervivencia”.
¿Entonces podrían desaparecer?
En cuanto a si existe la posibilidad que estos municipios desaparezcan o se vuelvan fantasmas, Vega enfatizó que no se puede confundir el envejecimiento con el despoblamiento. Esto último “aparece cuando el envejecimiento se combina con una reducción prolongada y persistente de los nacimientos, la salida de población joven y una disminución sostenida del número total de habitantes”, resaltó.
No obstante, son municipios que sí podrían enfrentar problemas para sostener su economía y sus colegios; así como para garantizar los servicios de salud y asegurar el relevo generacional.
Entre los riesgos, también está que el envejecimiento transformaría la disponibilidad de trabajadores, el sostenimiento de cultivos en zonas rurales y las dinámicas de cuidado. Por todo esto, resulta clave pensar cómo pueden adaptarse a su nueva realidad demográfica.
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