La historia reciente de Colombia difícilmente recuerda un proceso de empalme tan expuesto como el actual. El equipo del presidente electo habla de un “empalme anticorrupción” y promete revisar con lupa cada dato, contrato y documento que reciba del Gobierno, incluso con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.
En entrevista con El Colombiano, el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, defendió esa estrategia y aseguró que el propósito no es cumplir un trámite protocolario, sino verificar el estado real del país. Insistió en que el gobierno entrante recibió una Colombia con una “profunda destrucción institucional”, anunció que pondrán en conocimiento de las autoridades cualquier hallazgo que consideren irregular y afirmó que dedicarán los próximos cuatro años a “levantar la cabeza” del país.
Ya se cumplen dos semanas desde que fueron elegidos como nuevo gobierno. ¿Cómo ha vivido esta decisión y qué significa para usted asumir la Vicepresidencia, considerando que su llegada también fue clave en el triunfo del presidente Abelardo?
“Colombia estaba esperando esto genuinamente. Creo, además, que esto representa el compromiso que tuvimos en la defensa férrea de principios esenciales, las libertades, la iniciativa privada y esos valores fundamentales de nuestra democracia, que era lo que el pueblo colombiano estaba esperando.
Así que lo recibo con mucha gratitud, pero también con enorme responsabilidad. Y así lo hemos entendido con Abelardo De la Espriella: la enorme responsabilidad de acertar, de cumplir, de recuperar la integridad en la política y de entender que Colombia está esperando respuestas a sus problemas en salud, educación, seguridad, economía y generación de empleo, entre otros temas.
Eso implica la responsabilidad de trabajar bien, de gerenciar bien el país y de dar resultados”.
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El país nunca había visto un empalme tan mediático, con tanta exposición y seguimiento minuto a minuto…
“Este es un empalme totalmente atípico en la historia de Colombia. Primero, porque es un empalme anticorrupción. Nosotros hemos dicho que no venimos simplemente a esperar información o a recibir documentos amañados; vinimos a conocer la verdad y a que el pueblo colombiano conozca esa verdad. También venimos a evitar que en Colombia se cometan errores como esconder información, maquillar cifras, dejar proyectos sin terminar, capturar instituciones a última hora, improvisar en lo público, incumplir o desperdiciar recursos públicos.
Hoy son cerca de 1.300 personas, distribuidas en 22 sectores, estudiando en detalle la situación del país y de cada uno de esos sectores. Toda esa información, analizada durante estos meses, se complementa con una plataforma de inteligencia artificial que hemos diseñado para facilitar la interacción con el Gobierno cuando nos entregue la información, para hacer las preguntas correctas y profundizar donde sea necesario. Vamos a entregarle al país resultados y una batería de ideas estratégicas para construir la patria milagro”.
Usted habla de un empalme anticorrupción, algo inédito en Colombia. ¿Eso significa que consideran que este gobierno ha sido el más corrupto?
“Lo que este gobierno está mostrando en su recta final es que se están tomando decisiones que creemos equivocadas. Primero, contrataciones masivas, destrucción de la capacidad técnica en las entidades del Estado, manejo de fondos con baja trazabilidad, servicios esenciales en riesgo, como la energía y la salud, y una destrucción total de las finanzas públicas.
Cuando uno encuentra un país en ese escenario de destrucción y de incapacidad gerencial, tiene que alertar a Colombia, alertar a las autoridades judiciales y señalarle al país que se trata de un problema grave. No estamos recibiendo un país que se esté manejando de manera adecuada.
Ellos han dicho que van a gobernar hasta el último día, y yo les he respondido: gobiernen hasta el último día, sí, pero no pueden comprometer al Estado de por vida. Lo que está ocurriendo con contrataciones billonarias, como la del Ministerio de Defensa por casi 13 billones de pesos y más, es una demostración de decisiones profundamente equivocadas que terminan atentando contra la estabilidad fiscal y el futuro de Colombia”.
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Pero al final ese es el país que ustedes van a recibir. Ante ese escenario, ¿cómo piensan enfrentar esa situación?
“Por un lado, haciendo el reporte completo a las autoridades judiciales para que tomen las decisiones que deban tomar. Pero, por el otro, sin temor, porque para eso vinimos: para gobernar a Colombia, para darle solución a los problemas del país y para entender que necesitamos un gobierno que gobierne, no un gobierno que no gobierne, como sucedió en estos cuatro años.
Venimos a abordar los problemas de salud, de seguridad, de educación, fiscales, de crecimiento económico y de integridad en todos los frentes. Esa fue la plataforma por la cual los colombianos nos escogieron, porque vieron en Abelardo De la Espriella una propuesta con respuestas, soluciones y acciones para esos problemas del país.
ncipios. Profeso mi religión católica y la practico no solamente de manera individual, sino también en familia.
Y, en el marco de esa convicción espiritual, siempre he tenido la idea de que tengo la vocación de ayudar a seguir fortaleciendo la familia y las parejas, así como también lo hago en el fortalecimiento de los valores y principios en la formación de mis estudiantes.
En ese marco, desde hace 20 años, con mi señora y otro grupo de amigos, creamos un espacio donde buscamos apoyar a parejas que atraviesan alguna dificultad, bien porque terminaban su relación y necesitaban mantener una buena relación de ahí en adelante, incluso por el bienestar de sus propios hijos, o bien porque era posible recuperar esas parejas o esos matrimonios.
Y lo hacemos con amor, con vocación y estrictamente desde el servicio. Mi señora y yo siempre hemos entendido que no venimos al mundo para servirnos, sino para servir a los demás”.
¿Han salvado matrimonios?
“Muchísimos, sí. Hemos tenido miles de parejas que han pasado por estos encuentros.
Aquí lo que tenemos absolutamente claro es que quien no vino al mundo para servir, no sirve para vivir; y que el servicio es lo que nos hace grandes. Esa es una forma de servirle a la sociedad, así como también lo es ser maestro. Es otra manera de aportar y servir.
Y ahora, en lo público, esta es otra forma distinta de servirle a la sociedad”.
Tomado de El Colombiano.
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