El pequeño cucuteño, de apenas un año y medio de edad, nació con una malformación en el lado derecho de su rostro que, a medida que crecía, también aumentaba de tamaño y representaba un riesgo para su respiración. Durante semanas los padres de Valentino vivieron entre hospitales, trámites y la incertidumbre de no saber qué podía pasar con su hijo.
Desde su nacimiento, la familia comenzó un largo recorrido en busca de un diagnóstico y un tratamiento. Sin embargo, según relató Maryury la mamá del bebé a La Opinión, durante cerca de un año y cuatro meses se enfrentaron a consultas, medicamentos, procedimientos y tutelas, sin tener completamente definida la patología que afectaba al niño.
La situación cambió el pasado 10 de agosto, cuando Valentino ingresó a la Clínica FOSCAL, en Bucaramanga. Allí fue valorado por diferentes especialistas y, después de permanecer cinco días en urgencias a la espera de un cupo en una unidad de cuidados intensivos, pudo realizarse una resonancia magnética el 18 de agosto.
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El estudio permitió establecer que se trataba de una malformación vascular de tipo linfático, según la explicación recibida por su familia. Dos días después, el 20 de agosto, Valentino fue sometido a su primera escleroterapia y permaneció intubado desde entonces debido al riesgo de presentar complicaciones en su vía aérea inferior.
Con el paso de los días, su estado pulmonar se complicó. El niño presentó una neumonía, recibió tratamiento con antibióticos y posteriormente sufrió una nueva recaída. Maryury contó que los médicos le explicaron que sus pulmones se encontraban afectados y que requería una terapia ECMO para ayudar a que estos pudieran recuperarse.
La preocupación de la familia aumentó porque la atención requerida no podía realizarse en la clínica donde permanecía hospitalizado. Por eso solicitaron el traslado a una institución que contara con los equipos necesarios. La familia pidió que el procedimiento pudiera realizarse en la Fundación Cardiovascular, ubicada en Bucaramanga, debido también a su cercanía con la FOSCAL y al riesgo que representaba un traslado prolongado para un paciente cuya saturación no era estable.
En medio de esa incertidumbre, Maryury decidió hacer pública la situación y pedir apoyo para agilizar el proceso.
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Y ahora, la historia tiene una nueva esperanza.
La propia mamá de Valentino confirmó este sábado a La Opinión que el pequeño finalmente fue trasladado durante la noche del viernes a la Fundación Cardiovascular de Colombia. Allí recibió el procedimiento quirúrgico que necesitaba y, según informó su familia, la intervención fue exitosa.
Valentino permanece bajo atención médica especializada y, de acuerdo con lo informado por su mamá, se encuentra estable y recuperándose satisfactoriamente mientras los profesionales de la salud continúan vigilando su evolución.
Para Maryury, este momento representa un alivio después de semanas de angustia. La madre también quiso agradecer a todas las personas que compartieron el caso, enviaron mensajes y ayudaron a visibilizar la situación de su hijo.
“Mi hijo ha recibido un apoyo impresionante”, expresó durante la entrevista, agradeciendo a quienes hicieron que, pese a encontrarse en una ciudad distinta a Cúcuta, ella y su familia sintieran que no estaban solos.
Aunque todavía queda camino por recorrer y Valentino continúa bajo vigilancia médica, su familia hoy tiene una razón para aferrarse a la esperanza: el pequeño ya está en la institución que necesitaba, recibió el procedimiento y avanza en su recuperación.
La Opinión continuará haciendo seguimiento a la evolución de Valentino y a la información que entregue su familia.
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