Junio fue el mes mundial del running y, en Norte de Santander, las competencias atléticas se multiplicaron semana tras semana. Sin embargo, detrás del entusiasmo que despiertan las carreras masivas se esconde una preocupación creciente entre los profesionales de la salud sobre los aficionados o «amateurs» de este deporte.
Juan Carlos Carrillo Soto, profesor de Fisioterapia y Fisiología del Ejercicio, de la Universidad Simón Bolívar, advierte que muchos corredores están asumiendo riesgos innecesarios al iniciar entrenamientos sin una progresión estructurada. «Correr es una actividad que está de moda, pero hacerlo a la ligera, sin una planificación adecuada o supervisión médica, puede derivar en consecuencias importantes para la salud», señaló el experto.
Uno de los errores más comunes, según Carrillo Soto, es confundir la práctica recreativa con el deporte de alto rendimiento. Mientras que un atleta olímpico prioriza la victoria por encima de su integridad física, el corredor aficionado debería priorizar la longevidad y el bienestar. “El deporte, por definición competitiva, se aleja del espectro de la salud. Si tu objetivo es el bienestar, no puedes entrenar como si estuvieras buscando una medalla de oro a cualquier costo”, aclaró el fisioterapeuta.
«Si tu objetivo es el bienestar, no puedes entrenar como si estuvieras buscando una medalla de oro a cualquier costo». Juan Carlos Carrillo Soto, profesor de Fisioterapia y Fisiología del Ejercicio de la Universidad Simón Bolívar.
Los errores que más ponen en riesgo a los corredores
Para prevenir lesiones y otras consecuencias irreversibles, el profesor de la Unisimón destaca tres aspectos fundamentales que todo corredor debería tener presentes.
El primero corresponde al llamado «deportista de fin de semana», una práctica común entre quienes entrenan únicamente uno o dos días a la semana creyendo que es suficiente. El running exige constancia y una progresión gradual de las cargas de entrenamiento. Los esfuerzos esporádicos, lejos de fortalecer el organismo, someten al cuerpo a un estrés excesivo que puede favorecer lesiones degenerativas en tobillos, rodillas y caderas.
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En Colombia, la fiebre por el running ha alcanzado dimensiones masivas. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), el 56 % de los colombianos realiza actividad física y, de ese grupo, aproximadamente 3,4 millones practican esta disciplina. No obstante, aún no existe una estadística consolidada sobre el número de lesiones asociadas a esta actividad en el país.
En ciudades como Cúcuta, por ejemplo, entre 5.000 y 7.000 personas acuden cada miércoles en la noche y los domingos en la mañana a El Malecón para realizar actividad física, y una parte importante de ellas aprovecha estos espacios para correr.
Frente a esta realidad, Carrillo Soto recomienda que toda persona mayor de 35 o 40 años se realice una prueba de esfuerzo antes de iniciar entrenamientos de mayor exigencia.»Conocer la frecuencia cardíaca real —no la teórica— y evaluar la salud del corazón es indispensable antes de integrarse a grupos de entrenamiento, donde la presión colectiva puede llevar a sobrepasar los límites individuales», explicó.
El especialista también alertó sobre las consecuencias del sobresfuerzo extremo. En situaciones de deshidratación severa y ejercicio excesivo puede presentarse un proceso denominado rabdomiólisis, caracterizado por la degradación del tejido muscular. Como consecuencia, la mioglobina —proteína liberada por el músculo al lesionarse— puede saturar los riñones y desencadenar una falla renal aguda que, en algunos casos, requiere tratamiento mediante diálisis de urgencia.
Recomendaciones clave para unrunning seguro
Si el propósito es mejorar la salud mientras se disfruta de correr, el profesor recomienda adoptar hábitos de higiene deportiva que disminuyan el riesgo de lesiones.
Siempre que sea posible, aconseja entrenar sobre superficies blandas, como pistas atléticas, césped o tierra compacta, ya que el pavimento incrementa el impacto sobre las articulaciones y acelera su desgaste con el paso del tiempo.
«Muchos dirán que las maratones se corren sobre pavimento, pero debe entenderse que quienes participan en estas competencias persiguen un resultado deportivo, no necesariamente un objetivo de salud», precisó.
Asimismo, recomienda invertir en prendas elaboradas con tecnología dri-fit, que favorecen la transpiración, y especialmente en un calzado técnico de buena calidad, diseñado para reducir el impacto sobre el calcáneo y las demás estructuras del pie.
Otra recomendación es evitar seguir el ritmo de otros corredores únicamente por mantenerse dentro del grupo. «Si siente dolor precordial o presenta mareo, debe detenerse inmediatamente. Además, nunca realice ejercicios de alta intensidad si atraviesa cuadros virales, gripales o infecciosos. En esas condiciones el sistema inmunológico ya está comprometido y el esfuerzo físico intenso aumentará la sobrecarga del organismo«, indicó y añadió que: “Correr es natural; lo que es antinatural es forzar el cuerpo hasta la fatiga extrema o el desmayo”.
Finalmente, Carrillo Soto recordó que iniciar un programa de entrenamiento con el acompañamiento de un médico del deporte o de un fisioterapeuta especializado permite adaptar las cargas a las condiciones de cada persona y reducir significativamente el riesgo de lesiones. “No debería ser solo llegar a la meta, sino tener la salud necesaria para seguir corriendo el resto de la vida”.
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