“Intentó atropellarme”. Con esa polémica frase, el agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), David Brouillette, justificó ante su exesposa los disparos que le quitaron la vida al repartidor colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero, de 25 años.
La confesión y los detalles del operativo, ocurridos en Biddeford, Maine, fueron revelados recientemente por el diario The New York Times (NYT) en una entrevista, exponiendo las contradicciones de un caso que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha intentado mantener bajo reserva de la luz pública.
Ashley Brouillette, exesposa del oficial de 37 años señalado de asesinar al colombiano, rompió el silencio días después del tiroteo. Según su testimonio, el agente la contactó telefónicamente para explicarle que el uso de la fuerza letal estaba plenamente justificado debido a la supuesta maniobra del joven migrante.
David Brouillette y el “pacto de silencio” solicitado a su exesposa
Durante la llamada, Brouillette le reveló al NYT que el agente del ICE no solo le dio su versión del incidente, sino que le pidió proteger su imagen pública ante el escrutinio inminente. “Me dijo: ‘Necesitas decirles que soy una buena persona’”, recordó la mujer durante la entrevista con el medio estadounidense.
El agente también le solicitó explícitamente a Ashley que ocultara los antecedentes de violencia doméstica ocurridos durante su matrimonio, los cuales ya habían sido revelados públicamente. Pero la respuesta de ella fue tajante: “Le respondí que no iba a mentir por él”, aseguró al recordar la conversación.
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Asimismo, en medio del intercambio de palabras entre David y Ashley, ella le comentó al NYT que le preguntó directamente a su exesposo por qué había tomado la decisión de disparar, si ya habían “detenido” al joven Johan Sebastián. Brouillette se justificó diciendo que “el tipo intentó pegarme. Intentó atropellarme”.
Ashley recordó que ella le contestó que había visto el video, y que era obvio que Johan Sebastián Durán Guerrero nunca intentó agredirlo, mucho menos con su auto: “En ninguna parte se ve que ese hombre te embistiera”, le dijo a David. “Él siguió en negación”, dijo ella: en su cabeza está justificado. “Se lo toma con una calma inusual”.
