San Andrés vivió una jornada dedicada a reconocer el talento, la trayectoria y los aportes de las mujeres que, desde diferentes áreas, contribuyen al desarrollo y la identidad del Archipiélago. La IV edición del Premio Miss Iva Virginia Archbold reunió a mujeres destacadas por sus historias de vida, saberes, oficios y contribuciones a la comunidad.
Durante esta edición, todas las mujeres postuladas recibieron un reconocimiento por sus aportes, mientras que seis de ellas fueron distinguidas con el máximo reconocimiento en tres categorías.
En la categoría Maestra de Vidas y Transformación Educativa, fueron reconocidas Silvia Archbold Livingston y Laury María Mitchell Blanco, por su aporte a la educación y a la formación de nuevas generaciones.
El reconocimiento como Guardiana de la Salud y el Bienestar Humano fue otorgado a Dora Gordon Martínez y Kemberly Ethel Peterson Vélez, destacadas por su trabajo y contribución al cuidado y bienestar de la comunidad.
Por su parte, en la categoría Voces y Sonidos del Archipiélago, fueron homenajeadas Berta Salustia Hooker Bryan y Dayan Robinson, conocida como “Merzyblonde”, por sus aportes a la música y a la preservación de las expresiones culturales de las islas.
La ceremonia fue organizada por la Secretaría de la Mujer y Equidad de Género, en articulación con la Asamblea Departamental y el Consejo Consultivo de Mujeres, como un homenaje a quienes, desde diferentes ámbitos, han dejado una huella en la sociedad insular.
La gobernadora Girley Ordóñez Bowie acompañó la ceremonia y se sumó al reconocimiento de las mujeres homenajeadas, destacando la importancia de visibilizar sus historias, talentos y contribuciones al territorio.
El Premio Miss Iva Virginia Archbold busca mantener vivo el legado de una mujer referente para el Archipiélago, exaltando a quienes continúan abriendo caminos, enseñando, cuidando, creando, preservando la cultura e inspirando a las nuevas generaciones.
Con seis mujeres galardonadas y todas las postuladas reconocidas por sus aportes, esta cuarta edición se consolidó como un espacio para celebrar el papel de las mujeres en la construcción de la identidad y el desarrollo de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
