El Real Madrid lleg al primer envite serio de la temporada confundido. El efecto Bellingham ha despistado a ms de uno y le ha hecho creer que este equipo va sobrado. Y no es as. Ni mucho menos. De manera que los blancos se plantaron en el Metropolitano demasiado relajados por esas seis victorias en seis partidos y entraron en el partido como acostumbran: sin tensin y a verlas venir. No es cas
ualidad que lleve encajados ya cuatro goles en los diez primeros minutos de encuentro.
Ante el Atltico la zaga al completo ofreci un recital de calamidades, con Alaba a la cabeza penalizando a su equipo cada vez que le colocaban un centro a la espalda,
pero secundado en su preocupante falta de contundencia por Rudiger, Fran Garca y Lucas Vzquez, incapaces todos ellos de defender cualquier centro lateral.
Entre que los dos laterales no andan sobrados de recursos defensivos y que en el Metropolitano apenas recibieron ayudas de los dos interiores, Samu Lino y Nahuel Molinao se hincharon a poner centros laterales con todas las comodidades. As lleg el 1-0 a los 4 minutos, el 2-0 a los 18 y el 3-1 en el primer minuto de la reanudacin.
La defensa blanca era una verbena.
Ancelotti exterioriz su cabreo tras el segundo gol de Morata con un triple cambio en el minuto 55. Se fueron Camavinga, Lucas y Fran. Era lo fcil. Quitar a Alaba hubiera sido ms justo, pero Carlo debi pensar que bastante jaleo iba a tener con sentar a Modric al descanso. Lo cierto es que
el defensa que ms demritos estaba haciendo para ocupar plaza en el banquillo era un Alaba cuyo rendimiento hace tiempo que est bastante por debajo de lo esperado. Ni l ni Rudiger han asumido el liderazgo de la zaga en ausencia de Militao
, y resulta llamativo porque se trata de dos futbolistas contrastados en la elite, fogueados en la primera lnea internacional y veteranos. Pero se est viendo que funcionan mejor como acompaantes que como jefes de la defensa. Total, que
entre la ausencia del brasileo y la de Courtois, el Madrid ha perdido mucha jerarqua atrs. Como la ha perdido arriba tras la marcha de Benzema. Rodrygo volvi a demostrar que anda peleado con el gol
y sin confianza, y Bellingham estuvo desubicado y desabastecido en una posicin, la de delantero, que no es la suya. Apareciendo desde atrs tiene ms peligro y sorprende ms.
