Durante la campaña de las ‘midterms’, el candidato demócrata al Senado por Míchigan, Abdul el Sayed, insistió una y otra vez en que la atención que los rivales republicanos prestaban a su nombre y a su religión eran una «distracción» frente a lo que … importa: la economía, el coste de la vida. El Sayed, por supuesto, se ha convertido en el primer musulmán que llega a la Cámara Alta. Pero su victoria es solo una muestra de los avances logrados por las minorías en EE.UU. en la conquista de territorios políticos hasta ahora cerrados para ellas. Lo han logrado, sobre todo, candidatos demócratas, pero también algunos republicanos.
De forma paradójica –algunos dirán que es una razón de ello–, se ha conseguido en un ciclo político en el que las cuestiones identitarias han quedado en un segundo plano, con buena parte de los mensajes centrados en la economía. Muchos de estos candidatos han hecho esfuerzos para que los votantes pusieran su atención no en quiénes son ellos y a qué minoría representan, sino en sus propuestas y en su dedicación a las preocupaciones de la mayoría de los votantes. De paso, han hecho historia, con una elección llena de ‘primeros’.
Las ‘midterms’ han asentado el creciente poder político de los hispanos, que se han confirmado como un electorado independiente que hay que ganarse: los demócratas lo daban por suyo, Donald Trump logró grandes avances en 2024 y ahora le han dado la espalda con fuerza.
Estos votantes han sido clave en una de las grandes sorpresas de las urnas: la conquista demócrata de Texas. Es un sueño que parecía imposible y que, además de lograr el escaño al Senado de James Talarico, ha aupado, todavía de forma más inesperada, a la demócrata Gina Hinojosa como gobernadora. Será la primera hispana en el cargo, que además se resistía a los demócratas desde 1990.
En California, Xavier Becerra será el primer gobernador hispano del mayor estado del país desde Romualdo Pacheco en 1875. En California, el 40% de los votantes se identifican como hispanos.
250 años sin una gobernadora negra
Georgia se ha convertido en una fuente de buenas noticias para los demócratas. Además de la victoria de Jon Ossoff, que revalida su escaño en el Senado y apunta a presidenciable en 2028, Keisha Lance Bottoms ganó la elección a gobernador. Con la victoria, Bottoms cierra 250 años de la democracia más antigua y estable del mundo sin una gobernadora negra.
Pero hubo más avances para la minoría negra. Hasta este martes, solo había habido cuatro gobernadores negros en la historia del país. Uno de ellos, el único en la actualidad en el cargo, el demócrata Wes Moore, de Maryland, que revalidó su cargo. Pero se le sumaron varios más: el republicano Byron Donalds, aliado acérrimo de Trump, con el peso simbólico que eso tiene en un estado sureño; también David Crowley, el demócrata que ha ganado la elección en Wisconsin; y Aaron Ford, también demócrata, en Nevada.
La representación de las mujeres también creció en unas ‘midterms’ con mucha presencia femenina. Entre los cargos más relevantes, las demócratas Amy Acton (Ohio) y Amy Klobuchar (Minnesota) y la republicana Marsha Blackburn (Tennessee) se convirtieron en las primeras mujeres gobernadoras de sus estados.
Avances de candidatas nativas
Otra cita con la historia llegó desde Nuevo México. Allí los votantes elevaron a la demócrata Deb Haaland al puesto de gobernadora. Será la primera ciudadana de una nación tribal –en su caso los Laguna Pueblo– que alcanza esa responsabilidad en EE.UU. Haaland ya había hecho historia en el pasado: en 2018 fue una de las dos primeras mujeres nativas en llegar a la Cámara de Representantes. Poco después, el presidente Joe Biden la eligió como secretaria de Interior, la primera vez que una nativa se hacía hueco en un Gabinete presidencial.
En la otra punta del país, en Minnesota, Peggy Flanagan se convirtió en la primera nativa americana en ganar un escaño al Senado. Flanagan, perteneciente a la nación Ojibwe, evitó otra cita histórica con su victoria: su rival era Michele Tafoya, que podía haberse convertido en la primera mujer republicana en acceder a la Cámara Alta.
Primer senador gay
«No me presento a la elección para hacer historia», dijo el demócrata Chris Pappas durante su campaña. Este martes, se convirtió en el primer hombre abiertamente homosexual en ganar un escaño al Senado en la historia de EE.UU. Se impuso al exsenador republicano John Sununu después de una campaña en la que su condición sexual no tuvo especial protagonismo. Pero en la que también dejó claro que «nadie debe ser discriminado por ser quien es o por a quién ama».
Su victoria puede ser una buena noticia para un demócrata que aspira al cargo de más peso. Pete Buttigieg, el exsecretario de Transportes con Biden y que irrumpió como figura nacional en las primarias de 2020, podría ser otro de los favoritos de cara a las presidenciales de 2028. Buttigieg, que reside en Míchigan, tuvo una aparición en la fiesta de celebración de resultados de El Sayed, uno de los momentos que más atención capturó en la noche electoral.
