Ante la imposibilidad de aprobar un proyecto de presupuesto, el primer ministro belga, Bart de Wever, ha presentado este lunes su dimisión y así se lo ha comunicado al Rey Felipe en una audiencia en el Palacio de Laeken. De Weber, nacionalista flamenco … y alcalde de Amberes, ha intentado pactar un presupuesto con una sensible reducción del gasto para tratar de evitar la bancarrota del país. Sin embargo, sus aliados han sido más sensibles a las presiones de la calle y las protestas contra los recortes. Y, como es práctica habitual en cualquier democracia europea, el presidente del Gobierno ha dimitido ante la imposibilidad de aprobar un presupuesto.
En los dos últimos meses se han sucedido las reuniones de los principales dirigentes de la mayoría para discutir el presupuesto. El domingo por la noche se celebró otro encuentro, que terminó también sin acuerdo, por lo que De Wever ha optado por presentar su dimisión.
Bélgica mantiene un nivel de gasto público muy elevado y acumula un déficit superior al 5% del PIB, que se mantendrá en los próximos años si no hay un cambio de política y su deuda sigue creciendo. El reto del Gobierno no consiste únicamente en cumplir el límite del 3% de déficit que pretende imponer la Comisión Europea, sino que también necesita frenar la dinámica perversa de endeudamiento para evitar que los intereses absorban una parte cada vez mayor de los recursos públicos.
Después de la última reunión que finalizó esta pasada madrugada, quedó claro que el acuerdo sería imposible. Los partidos valones intentaron proponer una solución de 8.000 millones de euros en recortes en lugar de 10.000, pero el primer ministro no lo aceptó. Además, advirtió sobre el riesgo de que, si no había presupuestos, el Gobierno corría el riesgo de una una rebaja en la calificación crediticia de Bélgica. Y tampoco aceptó la posibilidad de prorrogar el presupuesto actual y proseguir las negociaciones. De Wever propuso que el salario de los ministros federales fuera decreciente mientras continuaran las negociaciones presupuestarias, pero esta propuesta también fue rechazada.
La coalición de Gobierno en Bélgica está compuesta por la Nueva Alianza Flamenca, una formación nacionalista conservadora que es el partido hegemónico en el norte del país, junto a democristianos y liberales por parte francófona y socialdemócratas y liberales por parte flamenca. Por los colores que identifican a cada partido, los belgas la han bautizado como la coalición «Arizona» porque coinciden con los que ilustran la bandera de este estado norteamericano.
La coalición tardó casi ocho meses en formarse, desde las elecciones federales del 9 de junio de 2024 hasta la toma de posesión del Gobierno de Bart De Wever en febrero de 2025. A pesar de que en la formación de la coalición se pactaron con detalle los elementos esenciales de la acción del Gobierno, los analistas daban por hecho que la aprobación de los presupuestos sería el momento más delicado para su estabilidad.
Ahora el Rey deberá decidir si le encomienda continuar con el intento de aprobar los presupuestos o si le encarga a otro dirigente político la formación de un nuevo ejecutivo. De Wever sigue siendo alcalde de la segunda ciudad del país, aunque no puede ejercer esas funciones porque son incompatibles con las de primer ministro. Mientras tanto, la alcaldesa en funciones es Els van Doesburg, también de la NVA.
