Los candidatos a la presidencia de Brasil, Flavio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca su cuarto mandato, llegan técnicamente empatados a la segunda vuelta de las elecciones de este domingo. El líder de la derecha radical y el de la izquierda brasileña … se disputarán el escrutinio en el sufragio más reñido de la historia nacional, peleando especialmente por 48 millones de votos, que es la suma de los abstencionistas, nulos e indecisos de la primera vuelta. En una auténtica guerra de nervios, ni los sondeos ni los analistas son capaces de garantizar quién ocupará el Palacio del Planalto a partir de enero.
Según la última encuesta de Datafolha, del grupo ‘Folha de Sao Paulo’, encargada por el grupo Globo, Bolsonaro tiene el 47% de las intenciones de voto, frente al 46% de Lula da Silva. Al excluir los votos en blanco, nulos e indecisos, el resultado en votos válidos –la métrica utilizada por la Justicia Electoral para proclamar al vencedor–, el resultado es un empate absoluto del 50% para cada candidato. La previsión del sondeo del Instituto Vox Brasil le da a Lula una levísima ventaja del 50,6% en votos válidos frente al 49,4% del senador. Según la ley brasileña, si hubiera un casi improbable empate numérico, el ganador será el candidato mayor, lo que sería una ventaja para Lula, que tiene 81 años, frente a Bolsonaro, con 45.
La diferencia registrada en la primera vuelta, cuando Flávio superó a Lula por apenas 2,2 millones de votos (un 1,8% de margen), obliga a ambos cuarteles generales a pelear por cada voto. Dado que la inmensa mayoría de la población ya tiene su voto completamente decidido y consolidado, la victoria se decantará por los mínimos detalles de movilización en las próximas 24 horas. Flavio debe cerrar su campaña con marchas en Minas Gerais y Río de Janeiro, y Lula en São Paulo.
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CLAVES DE LATINOAMÉRICA
Emili J. Blasco
El instituto Quaest también proyecta un ajustado empate técnico con un 45% para Bolsonaro, frente al 44% de Lula da Silva. La encuesta refleja una estabilidad general en la que el derechista radical retrocedió un punto, mientras que el temor a un regreso de la dinastía Bolsonaro (44%) volvió a superar numéricamente al rechazo hacia la reelección de Lula (42%).
Los datos detallados del sondeo muestran ligeros movimientos favorables al oficialismo, especialmente entre los beneficiarios del programa social Bolsa Família, donde Lula amplió su ventaja del 60% al 62%, mientras Flávio cayó al 27%. Asimismo, la tasa de rechazo general hacia el presidente se redujo drásticamente del 53% al 47%, mejorando levemente la aprobación de su Gobierno. Pero el dato que mantiene en vilo a los comandos de campaña es el aumento de los indecisos en la intención de voto espontánea, que se duplicó del 7% al 14%, dejando a ambos aspirantes empatados con un 40%.
El dato que mantiene en vilo a los dos partidos es el aumento de los indecisos en la intención de voto espontánea, que se duplicó del 7% al 14%, dejando a ambos aspirantes empatados con un 40%
Para intentar revertir el resultado adverso de la primera vuelta, el Partido de los Trabajadores (PT) ha volcado todos sus esfuerzos en una agresiva estrategia digital calcada a las que el bolsonarismo implantó en todas sus campañas. El canal Ejército de Lula en WhatsApp, coordinado por el diputado André Janones, de un partido aliado a Lula, llega a más de diez millones de personas, Con dicha masa, ha logrado imponer la narrativa de la campaña petista en redes como X frente a la maquinaria de la Tropa de Flávio, que tiene dos millones de seguidores en su canal.
Para Felipe Nunes, director de la encuestadora Quaest y profesor de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), esta rápida reacción de la campaña petista ayuda a explicar la remontada en los índices, apostando ahora por formatos más cercanos al lenguaje de internet. La estrategia ha inundado las redes sociales con vídeos verticales, subtitulados y grabados en estilo selfi por parlamentarios electos, ‘influencers’ y artistas de televisión brasileños e internacionales que se han volcado en apoyar a Lula. Entre ellos, destacan Pedro Almodóvar, Javier Bardem, Mark Ruffalo, Tilda Swinton y la ambientalista Greta Thumberg. El propio Lula comenzó a grabar selfis con ayuda de Janones y jóvenes políticos de su partido. Otro impacto a favor de Lula ha sido la movilización de estudiantes universitarios por todo el país, que apoyan al izquierdista y están en las calles desde el fin de la primera vuelta.
A pesar de esta revitalización de la campaña petista, el fantasma de la primera vuelta sigue sobrevolando la contienda. El 4 de octubre, los sondeos pronosticaban una victoria de Lula que finalmente no se materializó en las urnas, mientras Flávio Bolsonaro salió al frente con una fuerza arrolladora.
