Donald Trump volvió a señalar este martes a España por su política migratoria. El presidente de Estados Unidos criticó la gestión de las fronteras españolas y acusó a las autoridades de permitir la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta sin adoptar medidas para impedirlo. … Lo hizo desde el Despacho Oval, durante una intervención en la que también abordó la situación de Francia, la guerra de Ucrania y el conflicto con Irán.
«Miren lo que ha pasado en España. Hace apenas un par de semanas, más de cien mil personas entraron de golpe en el país, en cuestión de minutos. Y no hacen nada al respecto», aseguró Trump. En otro momento de su intervención sostuvo que España había recibido a decenas de miles de inmigrantes procedentes de distintas partes del mundo, incluidos países que describió como especialmente problemáticos.
Trump situó a España dentro de una crisis migratoria que, a su juicio, amenaza la supervivencia de Europa. «Europa tiene que cambiar esta situación o dejará de existir», advirtió. Según el presidente, los gobiernos europeos han permitido durante años la entrada de personas sin controles suficientes y ahora deben adoptar medidas que no se limiten a cerrar las fronteras.
Su principal ejemplo fue Francia, por las recientes protestas y saqueos. Trump describió los disturbios como una auténtica revolución. «No fue un pequeño disturbio ni una pequeña protesta. Fue una revolución en toda regla. Y continúa», afirmó.
El presidente aseguró que había advertido personalmente a Emmanuel Macron sobre las consecuencias de su política migratoria. «Le dije que, si no detiene el problema de la inmigración, se va a quedar sin país», relató. Según Trump, había trasladado advertencias semejantes a los dirigentes de Alemania y Reino Unido.
También reclamó expulsiones. «No estoy hablando solamente de detener la inmigración. Hay que sacar a esa gente del país», dijo. Aseguró que entre los responsables de los disturbios franceses había personas que odiaban al país, a sus ciudadanos y hasta su patrimonio arquitectónico.
Trump extendió sus críticas a Londres y París, ciudades que, según dijo, han sufrido un deterioro considerable. También mencionó Italia, donde considera que existen problemas similares, aunque de menor intensidad. Dijo el lunes el presidente que París va camino de convertirse en una ciudad islámica.
Preguntado por Marine Le Pen, el presidente estadounidense aseguró que no la conoce personalmente, pero consideró que había recibido un trato injusto. «Me pareció una instrumentalización de la justicia», afirmó en referencia a su causa judicial. La describió como una de las principales voces conservadoras de Francia, aunque evitó anunciar un respaldo electoral claro.
Sobre Irán, el presidente se mostró convencido de que la guerra terminará pronto. Aseguró que Estados Unidos está obteniendo buenos resultados militares y que debe decidir cómo concluir la operación. «¿Queremos ganar por las buenas o por las malas?», preguntó.
Trump criticó a los aliados europeos de la OTAN por no haber respondido favorablemente a sus peticiones de colaboración. Explicó que había telefoneado a varios presidentes y primeros ministros para comprobar si estaban dispuestos a ayudar a Washington. «Dijeron que no. Y les dije que eso no estaba bien», relató.
El presidente defendió el coste económico del conflicto, especialmente el encarecimiento del petróleo. Pronosticó que los precios caerán drásticamente cuando termine la guerra. «En cuanto termine, el petróleo se desplomará», aseguró. A su juicio, el aumento del precio de la gasolina es un sacrificio relativamente pequeño frente al objetivo de impedir que Irán consiga armas nucleares.
