Nunca imaginó que un día de febrero, mientras celebraba su cumpleaños en la isla de Kusu, un paraje natural al sur de Singapur al que todos los años acuden cientos de tortugas marinas para desovar, su vida cambiaría para siempre. Allí fue donde germinó ‘ … The Long Way Home’, un proyecto que tiene por objetivo mejorar el futuro de los demás.
Aquella tarde, mientras soplaba las velas con sus amigos, Nicolás Ortiz vio en el horizonte algo que le llamó la atención. Dos cuerpos flotaban a merced de las olas. Los presagios no eran buenos y, tras recorrer 150 metros a nado, lo pudo comprobar; uno flotaba más que el otro, que, desgraciadamente, ya no tenía pulso.
Era complicado, pero cualquier mínimo hilo de esperanza había que aprovecharlo hasta el último momento. Nicolás Ortiz, un empresario español que vive desde hace más de una década en Singapur y es aficionado a bucear por sus arrecifes, aplicó maniobras de reanimación al otro joven y consiguió salvarle la vida. Pero nada pudo hacer por recuperar a su compañero, que allí, pese a estar cerca de la orilla, falleció. Nadie supo nada más sobre aquel muchacho. Solamente, y tras una investigación que Nicolás emprendió por su cuenta, averiguaron que tenía 24 años, era de la India y de pequeño perdió a sus padres. Entonces estaba estudiando en Singapur.
Han pasado más de cuatro años desde aquel día, pero Nicolás sentía que tenía una deuda pendiente consigo mismo, un gesto de compromiso con todos aquellos niños de la India que atraviesan situaciones difíciles. Para saldar esa deuda, volverá al mar, pero esta vez con un objetivo diferente: recorrer 5.000 kilómetros a nado. Exactamente la misma distancia que hay entre Singapur y la India. «Es una forma de resarcirme interiormente con lo que pasó aquel día. Salvé a una persona, pero no pude hacer nada por la otra», explica Nicolás.
Cada brazada tiene como propósito «devolver el espíritu de aquel hombre a la tierra que le vio nacer». Para empezar, Nicolás ya ha tomado la iniciativa y nadado durante cinco horas seguidas –recorrió cerca de 12 kilómetros– alrededor de las islas al sur de Singapur. Con el ‘skyline’ de la ciudad al fondo y bordeando las rocas para aprovechar la inercia de la marea, llegó al mismo punto en el que comenzó todo. Donde en 2022 escuchó la primera voz de alarma mientras celebraba su cumpleaños.
«El objetivo es devolver el espíritu de aquel hombre fallecido a la tierra que le vio nacer»
Pisar otra vez aquel lugar fue muy emocionante para él y para las 30 personas que le animaron durante la travesía. Primero los gritos de alegría, después el silencio sepulcral con el que sintió total «liberación». Aprovechó para reconciliarse consigo mismo y recordar el motivo que le llevó hasta allí: honrar al chico fallecido. «No puedo cambiar el destino de las cosas, así que la idea era transformarlo en algo positivo», cuenta a este periódico.
Singapur también reconoció su heroica actuación y le otorgó la medalla ‘Life Saving Award’, un galardón de oro reservado exclusivamente a aquellos ciudadanos que han puesto en riesgo su propia vida para salvar la de otros.
Colaboración internacional
Por sí solo, completar esos 5.000 kilómetros que Nicolás propone le llevaría 17 años. Algo completamente inviable si no es con ayuda de la comunidad internacional. El reto empezó en junio y estará activo hasta diciembre. Cualquier usuario puede inscribirse a través de internet para colaborar con la causa y que cada una de sus brazadas formen parte de los 5.000 kilómetros nadados en comunidad. Además, otro de los propósitos es conseguir 20.000 dólares (18.000 euros) en donaciones para, posteriormente, reinvertirlos en fundaciones que trabajan con niños huérfanos de la India.
En la primera foto, Nicolás Ortiz nada durante su travesía de doce kilómetros alrededor de las islas de Singapur. En la segunda, durante la entrevista en la redacción de ABC. En la tercera imagen, Ortiz se felicita tras conseguir su reto de nadar los doce kilómetros en Singapur. .
(Tania Sieira y Nicolás Ortiz)
La iniciativa ha adquirido proyección a nivel internacional. Hasta el momento, se han completado más de 1.200 kilómetros y han participado hasta 60 nadadores de todo el mundo, incluso deportistas olímpicos como el francés Sébastien Bodet o el español José Luis Larrosa, uno de los grandes campeones en aguas abiertas.
Aquellos doce kilómetros que Nicolás completó a nado alrededor de las islas de Singapur también quedaron grabadas en un pequeño documental que se estrenará dentro de un mes y que será presentado en diversos festivales de cine. Todo por un mismo objetivo: visibilizar la dura supervivencia de los huérfanos en la India y convertir lo que empezó como tragedia «en algo positivo».
