Donald Trump ha decidido mantener a Venezuela en la lista de los principales países de tránsito o producción de drogas del mundo, pero ha retirado al país de una segunda categoría, que es mucho más grave desde el punto de vista de sanciones, en … la que Washington incluye a los gobiernos que han «fracasado de forma demostrable» en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales contra el narcotráfico.
La decisión supone un nuevo reconocimiento de la Casa Blanca a la cooperación del régimen interino de Delcy Rodríguez después de la captura de Nicolás Maduro. Venezuela continúa siendo para EE.UU. un terreno clave en las rutas internacionales de la droga, sobre todo cocaína, pero Washington considera que las nuevas autoridades han comenzado a adoptar medidas suficientes para dejar de considerar al Estado venezolano como incumplidor de sus compromisos antinarcóticos.
«Dados los pasos positivos adoptados bajo la presidenta interina de Delcy Rodríguez, he determinado que Venezuela ya no debe ser designada como un país que ha fracasado de forma demostrable en el cumplimiento de sus compromisos de control de drogas», afirma Trump en la determinación presidencial enviada al Congreso este martes y difundida este miércoles por el Departamento de Estado.
Respaldo con advertencia
El respaldo, sin embargo, viene acompañado de una advertencia a Delcy. «Espero ver progresos continuados y mensurables del Gobierno interino en el desmantelamiento de los grupos narcoterroristas y en la interrupción del tráfico de drogas a través de Venezuela hacia EE.UU.», afirma Trump.
El cambio es importante porque durante años Washington había colocado a Venezuela no sólo entre los grandes países de tránsito de narcóticos, sino también entre aquellos cuyos gobiernos no realizaban esfuerzos suficientes para combatirlos. Ya en 2010 EE.UU. denunciaba que Venezuela era un relevante punto de tránsito de cocaína hacia Norteamérica, Europa y África Occidental, y atribuía parte del problema a la corrupción, la debilidad del sistema judicial y la presencia tolerada de grupos armados colombianos dentro de territorio venezolano.
Estar en esa lista más reducida puede llevar a restricciones o suspensión de determinada ayuda estadounidense y a la oposición de la Casa Blanca a financiación de organismos multilaterales, salvo que el presidente conceda una excepción en nombre del interés nacional.
Trump no elimina ahora a Venezuela de la lista más amplia en que figuran 23 países, entre ellos México, Colombia, China, Perú, Ecuador, Bolivia, India, Nicaragua, Panamá, Guatemala y Venezuela. La inclusión, sin embargo, no constituye por sí misma una sanción contra el gobernante correspondiente. La propia determinación precisa que responde también a factores geográficos, comerciales y económicos, que facilitan todos ellos la producción o el tránsito de narcóticos, incluso cuando las autoridades cooperan con EE.UU.
La diferencia está en esa segunda clasificación. Para el ejercicio fiscal 2027, Trump considera que Afganistán, Bolivia, Birmania y Colombia han «fracasado de forma demostrable» durante los últimos doce meses en realizar esfuerzos sustanciales para cumplir sus obligaciones internacionales. El caso de Colombia responde a las políticas de Gustavo Petro, que ya ha abandonado el poder. Venezuela desaparece de esa relación.
La Casa Blanca vincula expresamente el cambio a la nueva situación política venezolana. «En Venezuela, gracias al arresto y la retirada por parte de mi Administración del antiguo dictador ilegítimo y narcotraficante Nicolás Maduro, ya estamos viendo los resultados de una creciente cooperación con el Gobierno interino del país contra los cárteles», sostiene Trump en ese comunicado. El presidente cita entre esos resultados la muerte del dirigente del Tren de Aragua Héctor Guerrero Flores, conocido como ‘Niño Guerrero’.
Colombia permanece en la lista
El contraste más llamativo es precisamente Colombia. Bogotá permanece en la lista de países que han «fracasado de forma demostrable», aunque Trump atribuye esa decisión fundamentalmente a los resultados del Gobierno anterior y ofrece al nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, la posibilidad de revertirla durante el próximo año.
Trump asegura que Colombia alcanzó niveles récord de cultivo de coca y producción de cocaína bajo el ejecutivo petrista, pero elogia el compromiso de De la Espriella de emprender una campaña de erradicación y combatir las organizaciones narcotraficantes. Si Colombia consigue avances durante el próximo año, afirma el presidente estadounidense, reconsiderará su clasificación. La ayuda norteamericana a Bogotá, además, queda protegida mediante una excepción por considerarse «vital para los intereses nacionales de EE.UU.».
Bolivia recibe un tratamiento parecido. Trump elogia la elección de Rodrigo Paz y la recuperación de la cooperación policial entre ambos países, incluida la extradición en marzo del narcotraficante Sebastián Marset. Sin embargo, mantiene a Bolivia entre los países incumplidores porque el nuevo Gobierno todavía no ha tenido tiempo suficiente para reducir los cultivos de coca heredados y porque Washington considera que la corrupción continúa facilitando el tráfico de la droga.
México, Canadá y China
La determinación presidencial también presiona a México y Canadá. Trump reconoce a Claudia Sheinbaum el aumento de las incautaciones, el desmantelamiento de laboratorios clandestinos y el despliegue de fuerzas adicionales, pero reclama más actuaciones contra los cárteles y contra funcionarios corruptos. A Canadá le exige desmantelar laboratorios clandestinos y combatir las redes criminales que introducen drogas sintéticas y precursores químicos en Estados Unidos.
China ocupa otro apartado destacado. Trump sostiene que sigue siendo el mayor productor mundial de muchos de los precursores utilizados para fabricar ilegalmente fentanilo y metanfetamina, sustancias químicas. Reconoce, sí, que Pekín ha impuesto nuevas licencias a determinadas exportaciones después de sus conversaciones con Xi Jinping, pero reclama que haya controles adicionales.
