MADRID, 16 Sep. (EUROPA PRESS) –
Las autoridades de Estados Unidos han anunciado la imputación de cinco personas por su supuesta implicación en planes de Rusia para labores de «vigilancia» y «asesinato» en varios lugares del mundo, incluido el país norteamericano, antes de agregar que entre los objetivos figuraba «un disidente ruso» sin identificar.
El Departamento de Justicia estadounidense ha indicado en un comunicado que los imputados «trabajan para los servicios de Inteligencia de Rusia para llevar a cabo ataques y asesinatos en el mundo, también en Estados Unidos», donde la red habría realizado pagos a personas no identificadas para cometer estos asesinatos.
Asimismo, ha destacado que estas personas, que no se encuentran detenidas, habrían encargado a «colaboradores» que «cometieran e intentaran cometer actos de terrorismo contra infraestructuras civiles y militares en países europeos alineados, o percibidos como tales, con Ucrania», sin más detalles al respecto.
La cartera ha especificado que el ciudadano ruso Yuri Jramiv, de 63 años; su hijo Kiril, de 27 y agente del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB); los cubanos Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, de 35 años; y el venezolano Ángel Eduardo Castro, de 22, han sido imputados por «conspiración para financiar el terrorismo». Jramiv, Suárez y Castro han sido además acusados de conspiración para cometer un asesinato a través de una persona contratada para ello.
«Es nuestra labor impedir que los adversarios de Estados Unidos desaten violencia y terror en suelo estadounidense», ha dicho el fiscal general estadounidense, Todd Blanche. «Eso es precisamente lo que estamos haciendo gracias a la labor del FBI y de los fiscales de nuestro Departamento de Justicia», ha subrayado.
En este sentido, el fiscal general adjunto para Seguridad Nacional, John Eisenberg, ha recalcado que «estos acusados operaban presuntamente como parte de una red mundial de asesinatos con ramificaciones en Estados Unidos, intentando reclutar a ciudadanos estadounidenses y extranjeros para perpetrar homicidios por orden del Kremlin».
«Acciones como estas constituyen una grave violación de nuestra soberanía y una amenaza para nuestra seguridad nacional», ha señalado. «Acabaremos con cualquier intento de los servicios de Inteligencia extranjeros de operar libremente en nuestra gran nación, y no descansaremos hasta que ellos y sus colaboradores sufran las consecuencias más severas que contempla la ley federal», ha apostillado.
