«Todo se acabó. Ya no es más que un gigantesco cementerio». Estas son las palabras de Omkar Joshi, de 35 años, refugiado en las colinas de la localidad nepalí de Timure tras la trágica inundación que asola al país. «Lo único que queda … es arena y piedras empapadas de sangre humana», relata a AFP.
La riada barrió el pasado miércoles el valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, al norte de Katmandú, y el valle del Bhote Koshi, al este de la capital. Hasta ahora, las autoridades de Nepal han recuperado los cuerpos de casi 400 personas y hay 910 desaparecidos. La mayoría son turistas, y entre ellos están cuatro españoles.
La inundación golpeó Syabrubesi, el punto de partida de la popular ruta de senderismo de Langtang, así como otras zonas utilizadas por viajeros para la peregrinación hindú a Kailash Mansarovar. Entre los extranjeros desaparecidos hay decenas de peregrinos hindúes que se dirigían al monte Kailash, la montaña sagrada y nevada del Tíbet.
En Syabrubesi, Laloma, de 27 años, relata a la AFP que pasó toda la noche en una escuela con una centena de personas. «Todo el resto (del pueblo) desapareció». Los rescatistas tratan de abrirse paso entre el lodo y los escombros en busca de supervivientes.
Entre los que buscaban a sus familiares estaba Subash Khatani, quien dijo a la AFP que intentaba hallar a su hermano. «Está entre los desaparecidos de (el distrito de) Rasuwa, por eso salimos a buscarlo».
La comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, ha anunciado este jueves que la Unión Europea ha liberado un millón de euros para financiar ayuda de emergencia a Nepal.
«Pueblos incomunicados, familias buscan a sus seres queridos desaparecidos»
«Carreteras arrastradas por el agua. Pueblos incomunicados. Familias buscando a sus seres queridos desaparecidos. Las inundaciones repentinas en Nepal han destrozado comunidades que ya se estaban reconstruyendo de desastres anteriores», ha lamentado la comisaria en un mensaje en redes sociales.
Según el recuento preliminar de la Oficina de Turismo de Nepal, las autoridades siguen sin noticias de 178 ciudadanos de India, 90 de Estados Unidos, 53 de Ucrania, 51 de Malasia, 35 de Australia, 33 de Reino Unido y 25 de Canadá. España dijo que hay cuatro ciudadanos suyos no localizados.
La cancillería china indicó por su parte que había alrededor de cien ciudadanos chinos desaparecidos en el lado nepalí. Tanto el primer ministro chino, Li Qiang, como su homólogo nepalí, Balendra Shah, viajaron a las zonas afectadas para supervisar las labores de búsqueda y rescate, según medios estatales chinos y la oficina del dirigente nepalí, respectivamente.
Casas arrasadas por la riada en Nepal.
(EP)
Podría haber nuevas inundaciones
El gobierno chino movilizó a cerca de 800 rescatistas en la región autónoma del Tíbet, además de perros de búsqueda y lanchas rápidas para agilizar las operaciones de rescate, informó la agencia oficial de noticias Xinhua.
Sin embargo, las labores son difíciles en una zona montañosa y Li Qipu, miembro de la Policía Armada Popular, una fuerza paramilitar de China, señaló que «la inestabilidad de un lago de represa río arriba» y «la estrecha carretera de montaña» complican los esfuerzos de rescate.
La agencia que se encarga del pronóstico de inundaciones de Katmandú emitió una «alerta especial» este jueves sobre la formación de un lago cada vez más grande detrás de los escombros dejados por los deslaves.
Qianggong Zhang, jefe de riesgos climáticos y ambientales del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), con sede en Katmandú, señaló a la AFP que existe el riesgo de una segunda crecida debido a «un bloqueo en la parte alta del río fronterizo entre Nepal y China».
