El primer ministro húngaro, Péter Magyar, se ha extendido deliberadamente hoy, en su discurso de inauguración de la sesión parlamentaria, sobre la escasez y de agua y la crítica situación energética. «Es importante recordar punto por punto quiénes son los responsables de … que nuestro país esté en una situación extremadamente difícil», ha dicho, recordando altos funcionarios de la era Orbán como el expresidente Tamas Sulyok y sus dudas sobre el cambio climático «debido al lavado de cerebro de los medios». Estaba así introduciendo la votación de la sesión del martes, en la que la mayoría de dos tercios de su partido Tisza elegirá como nuevo presidente a su candidato, Andras Baka.
Expresidente del Tribunal Supremo y que siempre «ha dado una importancia primordial al principio de separación de poderes, defendiendo de forma constante el Estado de derecho y la independencia judicial», Baka servirá a Magyar de clave de bóveda de su intenso programa legislativo de regeneración, con el que pretende desmontar hasta los cimientos las estructura sobre las que se basaba la anterior mayoría de Fidesz.
«Estamos convencidos de que la experiencia del Doctor Andras Baka y la independencia profesional que ha demostrado a lo largo de su carrera representan un activo significativo en un momento en que nos preparamos para sentar conjuntamente las bases del nuevo orden constitucional de Hungría», explican fuentes del grupo parlamentario del nuevo gobierno húngaro, que no ha tenido reparos para incluso reformar la Constitución y permitir así la destitución de Sulyok.
Eliminar al expresidente Tamas Sulyok fue un objetivo clave de Magyar desde antes incluso de llegar al cargo de primer ministro. Se dirigió a él en su discurso de investidura, llamándolo «marioneta» de Orbán y amenazando con su destitución si no dimitía inmediatamente. Tras semanas de resistencia y una reforma de la ley fundamental húngara, Sulyok firmó con su propia pluma la enmienda constitucional aprobada por el partido gobernante de Magyar que ponía fin a su presidencia, el mes pasado.
La enmienda establece que el nuevo presidente permanecería en el cargo hasta que entre en vigor una nueva constitución, o por un máximo de cinco años. Baka, exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos destituido de su cargo como presidente del Tribunal Supremo por el gobierno de Orbán en 2011, tres años antes del final de su mandato, se presenta como el hombre capaz de dotar a la institución de un nuevo prestigio y credibilidad.
Baka se presenta como el hombre capaz de dotar a la institución de un nuevo prestigio y credibilidad
«La mayor tarea del nuevo jefe de Estado será restaurar el prestigio maltrecho de la institución del presidente de la república y esto requiere trabajo político, más que legal«, dice Fuxreiter Erik, analista de ELTE, que opina que «no le resultará fácil» y que Baka «tendrá que enfrentarse a una situación política compleja después de que la Asamblea Nacional lo elija efectivamente como nuevo presidente de Hungría el martes».
Sucesión de presidentes controvertidos
Durante el periodo de los gobiernos de Orbán, el cargo de presidente de la República quedó prácticamente vacío en términos políticos, convertido en una extensión del poder parlamentario del partido Fidesz. Esto no afectaba solamente a Sulyok, sino que incluye también las presidencias de Pál Schmitt, János Áder y Katalin Novák, que se marcharon debido a varios escándalos, lo que debilitó aún más el prestigio social de la institución. «Esto sólo podrá recuperarse a base de posiciones independientes respecto al nuevo gobierno», augura.
Además, la posición del nuevo jefe de Estado también puede dificultarse por el proceso de nominación de Tisza, que ha convertido la sustitución del jefe de Estado en uno de los elementos simbólicos del cambio de régimen, pero no lo consiguió a la primera. Magyar le ofreció el cargo a la popular ajedrecista Judit Polgar, que declinó la invitación. Tampoco está claro si el sistema para elegir al jefe de Estado cambiará al final del proceso constitucional que comienza en otoño y si se introducirán elecciones presidenciales directas, una incertidumbre que deberá gestionar Baka sobre la marcha. «Así que András tendrá un trabajo difícil», concluye, sin entrar siquiera a valorar que la oposición de Fidesz objeta principalmente el hecho de que la destitución de Tamás Sulyok fue ilegítima y, por tanto, no considera legítima la elección del nuevo presidente de la república.
La oposición recuerda que, en 2008, András Baka fue miembro del consejo judicial del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo y que falló a favor de uno de los autores de los tiroteos húngaros. Lo que proporciona munición de ataque al margen de los argumentos constitucionales.
