Cúcuta cuenta con muchas edificaciones con años de antigüedad y en la actualidad se observan grandes complejos residenciales, al hacer un paralelo de las anteriores y actuales normas para construir. ¿Cuáles riesgos identifica que podrían atender las autoridades o cree que las construcciones actuales cumplen con la normas?
Para garantizar que las estructuras puedan soportar sismos grandes o por lo menos los que la norma indica y ha asumido para los cálculos de la amenaza sísmica se debe cumplir con el código sismo resistente. Cúcuta cuenta con un conjunto de constructoras muy fuertes y serias, que cumplen las normas. El riesgo está en que se haya construido, pero no se haya hecho bajo las indicaciones de la norma, que puede ser el caso de constructoras que no atienden las normas. No tenemos un dato exacto de eso. Los curadores urbanos y las alcaldías municipales podrían darnos esa información.
¿Usted ha sido una de las voces que ha hecho énfasis en los estudios de microzonificación para la ciudad, ante lo sucedido en Venezuela es de carácter urgente acelerar estos estudios? ¿Qué gana la ciudad al tener estos estudios?
De suma urgencia. La microzonificación no es una moda o un lujo que podamos darnos, es una necesidad para la ciudad. La ciudad ganaría en conocimiento del riesgo sísmico, se podría determinar entre otros, los periodos fundamentales de vibración de los distintos depósitos de suelos de la ciudad y ello indicaría en que zonas podríamos construir edificios altos, intermedios y bajos, para evitar un fenómeno físico llamado resonancia, que se presenta cuando el periodo de dos cosas coinciden y es desastroso, en este caso hay que evitar que los periodos de vibración de la estructuras coincidan con los periodos de vibración de los suelos.
¿Se tiene algún estudio sobre las condiciones de las edificaciones de la ciudad, o algún resultado sobre el impacto que tendrían ante un eventual fenómeno sísmico? ¿Cómo definir el estado de estas edificaciones? ¿Cree que hay control?
Para ello podría hacerse estudios que se denominan escenario de daño por fenómenos sísmicos. A nivel académico lo hemos hecho para una pequeña parte de la ciudad pero hay que ampliar mas el estudio, lo que hemos hecho no es suficiente y se necesitan recursos económicos para ello. El estado de las edificaciones deberá definirse a través de un gran estudio de las estructuras que se hicieron anterior a la última normativa antisísmica que es la NSR10. El control de esto por norma recae en los curadores urbanos de la ciudad y de los alcaldes o secretarios de planeación municipal.
Un evento sísmico no es predecible, pero la preparación es fundamental, autoridades y población sean responsables antes de construir. ¿Qué recomendaciones geológicas clave se deberían exigir para los estudios de suelo antes de iniciar las construcciones en la ciudad?
Cumplir con lo que se establece en la NSR10 título H, allí está toda la normatividad que se debe cumplir desde el punto de vista geotécnico para una construcción antisísmica. Eso nos protege a todos.
¿Cómo geotecnista y profesional en el área cómo evalúa las actuales condiciones de Venezuela, ve a viable un plan de reconstrucción a corto plazo o que dificultades puede identificar?
El gobierno de Venezuela debe colocar todos los recursos disponibles, humanos, técnicos y económicos para que la gente afectada vuelva a una vida normal, esa es la prioridad. Y por otro lado, deberá actuar con científicos, ingenieros, geofísicos, geólogos de todo el mundo para que se estudie el evento sísmico catastrófico del pasado 24 de junio de 2026 y sea explicado científicamente. Cada edificio caído debe estudiarse y los vacíos de la norma anti sísmica venezolana deberán corregirse y así estar mejor preparados para eventos futuros iguales o de mayor energía sísmica.
Como académico cual es el mensaje a la comunidad sobre un sismo, existen muchos mitos sobre este fenómeno natural, el cual pude ocurrir en cualquier momento.
Debemos construir una verdadera cultura de prevención. Los terremotos no pueden evitarse ni predecirse, pero sí podemos reducir sus consecuencias mediante el conocimiento del riesgo, el cumplimiento de las normas de construcción, la educación ciudadana y una preparación institucional permanente. Esa es la mejor forma de proteger vidas.
