Teherán se viste de luto este fin de semana para despedir a su líder supremo, Alí Jamenei, muerto al inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero.
Todo el centro de la capital está bloqueado al tráfico, … las tiendas cerradas y las carreteras tomadas por casetas provisionales levantadas para dar comida y agua a los millones de seguidores del difunto líder supremo que se esperan a lo largo de los próximos días.
El rostro de Jamenei, asesinado a los 86 años en el primer día de guerra, es omnipresente a base de carteles con su fotografía y palabras: «Debemos alzarnos». Este es el eslogan principal de una ceremonia que los iraníes anuncian como las más multitudinaria de la historia de la república islámica y está acompañado de un puño en alto.
Tras una primera jornada en la que delegaciones de más de un centenar de países acudieron a dar el último adiós a Jamenei, este sábado arrancan los tres días de ceremonias populares en Teherán y hasta la ciudad llegan autobuses de todo el país.
En algunas de las imágenes se ve al líder que gobernó Irán durante cuatro décadas acompañado de su hijo y nuevo guía supremo, Mojtaba, de la mano paseando en un jardín.
Una de las grandes incógnitas es saber si Mojtaba Jamenei aparecerá por primera vez en público durante el funeral, ya que desde su nombramiento solo ha ofrecido mensajes escritos porque resultó herido en los ataques de EE.UU. e Israel. «No le veremos por motivos de seguridad, los israelíes le han puesto en su punto de mira y son capaces de todo», asegura un periodista local a las puertas del recinto religioso en el centro de la capital donde yacen los restos de Jamenei y sus familiares asesinados.
El régimen quiere dar una imagen de fuerza y unidad al exterior en un momento muy delicado. Este funeral es también un plebiscito para comprobar el apoyo popular a un sistema que ha sobrevivido a una guerra de 40 días lanzada por sorpresa por Estados Unidos e Israel, y que ahora siente que negocia desde una posición de fuerza. La crisis económica que hizo estallar las calles en enero no ha cambiado y la incertidumbre es grande ante las amenazas de Donald Trump de retomar la guerra a gran escala.
