Nueve meses después de la firma de un acuerdo de 20 puntos propuesto por Donald Trump para poner fin a la guerra en Gaza, la violencia no cesa e Israel y Hamás se acusan mutuamente de violar los términos pactados. Los islamistas no han atacado … al ejército en este tiempo, pero no se desarman, y los israelíes han matado a más de mil personas, entre ellas 265 niños, según Unicef, y adelantado la ‘línea amarilla’ hasta ocupar más del 60 por ciento de la Franja.
Mientras los medios israelíes alertan de la alta probabilidad de una nueva operación militar a gran escala para acabar con Hamás antes de las elecciones de octubre, la Junta de Paz, órgano creado por Trump para gestionar la posguerra gazatí, realiza los primeros movimientos y, según el diario ‘Israel Hayom’, pondrá en marcha en las próximas semanas un programa piloto para gestionar «refugios humanitarios» en zonas de la Franja fuera del control del grupo islamista.
El diario conservador adelantó que la primera zona a la que se dirigirá a los civiles desarmados es Tel Sultan, cerca de Rafah. Allí se enviarán ayuda médica y alimentos para unos gazatíes que vivirán en caravanas porque no se permitirá la construcción con hormigón. «El plan consiste en aislar a Hamás en zonas sin población, ni recursos, y que esta sea la vía para su eliminación», en palabras de altos funcionarios próximos a la Junta. Ante el riesgo de que estas zonas sean comparadas con «campos de concentración», estas mismas fuentes indicaron a Israel Hayom que los gazatíes que se asienten allí serán libres para volver a áreas bajo control de Hamás.
A punto de cumplirse los 1.000 días desde el ataque del grupo islamista del 7 de octubre, la respuesta militar ordenada por Benjamín Netanyahu ha costado la vida a más de 73.000 personas, entre ellas 21.000 niños y menores, y herido a más de 173.000, según el ministerio de Salud gazatí, cuyas cifras son consideradas fiables por la ONU. El organismo internacional señala además que la operación israelí ha causado una destrucción extensa que afecta al 90 por ciento de la infraestructura civil de Gaza. La justicia internacional investiga a Israel por el delito de genocidio y los líderes del Estado judío no ocultan que su agenda pasa por «conquistar toda Gaza y construir tres asentamientos de inmediato», en palabras del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich. En una entrevista con el programa ‘Los Patriotas’ del Canal 14, Netanyahu respaldó este plan colonial e indicó que la «migración voluntaria» de los gazatíes es un tema prioritario.
Un acuerdo estancado
Trump estableció un acuerdo por fases, pero se ha estancado. La primera fase incluía una tregua y un intercambio de rehenes y prisioneros entre Israel y las facciones palestinas, un alto el fuego permanente y una retirada gradual israelí del enclave. En la segunda fase, está previsto que Israel lleve a cabo nuevas retiradas, mientras una fuerza internacional de estabilización asumiría responsabilidades de seguridad, incluida la facilitación de la entrada de ayuda humanitaria y materiales de reconstrucción.
Los expertos de la Junta de Paz se han reunido esta semana en Chipre al tiempo que siguen adelante con la preparación de un comité de tecnócratas palestinos para sustituir a Hamás como gobernantes de la Franja, conocido como el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés). Este comité lleva desde enero en El Cairo a la espera de tener el permiso israelí para entrar en Gaza, pero este no llega porque el Ejército exige primero el desarme de Hamás. Israel no quiere que se repita el modelo de Líbano, donde el Gobierno de Beirut tiene las manos atadas por el arsenal de Hizbolá.
Egipto se ha convertido en el hogar temporal de los futuros gobernantes que la Junta prepara para Gaza y también de sus fuerzas de seguridad, ya que aquí entrenan desde hace meses los nuevos policías palestinos. El órgano creado por Trump planea además el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), que será responsable de mantener la ley y el orden, además de asegurar las fronteras. Cinco países han aceptado aportar tropas a la ISF (Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania), pero se necesita la aprobación israelí y no ha llegado, confirmaron dos fuentes diplomáticas árabes a ‘The Times of Israel’.
Egipto se ha convertido en el hogar temporal de los futuros gobernantes que la Junta prepara para Gaza y también de sus fuerzas de seguridad
La ISF, cuya base principal se sitúa cerca del paso de Kerem Shalom, en el sur de la Franja, anunció que el martes recibió los primeros «vehículos tácticos» y difundió varias imágenes de los blindados en redes sociales. Hazem Qassem, uno de los portavoces de Hamás, escribió en Facebook que el grupo espera que este movimiento de la junta marque «el comienzo de la aplicación de las tareas que se les han asignado», es decir, «separar a los palestinos de Gaza de las fuerzas israelíes y trabajar para detener las violaciones israelíes».
Rearme de Hamás
Los islamistas se han reunido esta semana en El Cairo con los responsables de inteligencia de Egipto y Turquía, dos de los países mediadores. El brazo armado del movimiento no ha realizado ataque alguno desde la firma de la tregua, pero los israelíes desconfían. La televisión pública Kan informó durante el fin de semana de la advertencia de altos responsables de la división de inteligencia y del mando sur al jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, sobre la preparación de las Brigadas Al Qassam para volver a la guerra. Según lo emitido por el canal público, Hamás produce cada mes cientos de artefactos explosivos y misiles antitanque, está reclutando a miembros de entre 18 y 22 años e intenta introducir drones y equipos de comunicación desde el Sinaí.
Los responsables militares de inteligencia citados por Kan piensan que el grupo islamista «es fuerte sobre el terreno, nadie lo amenaza y no está dispuesto a renunciar a su control sobre Gaza» y por eso recomendaron a Zamir «reanudar los combates, pero Washington se opone a ello y prefiere mantener el statu quo creado por el acuerdo, al tiempo que busca seguir avanzando en la visión del presidente Trump y de la Junta de Paz».
