
Un tribunal federal de apelaciones de Washington examinó el martes la exigencia de Donald Trump de que goza de inmunidad frente a la causa penal que le acusa de tratar de subvertir el proceso democrático en su intento de cambiar el resultado de las elecciones presidenciales de 2020 . Los tres juezas que forman el tribunal -Michelle Childs, Florence Pan y Karen Henderson- mostraron escepticismo ante la posición de Trump de que los privilegios ejecutivos por ocupar el cargo de presidente en el momento de los hechos le otorga inmunidad ante causas penales.«¿Quieres decir que un presidente puede vender indultos, vender secretos militares u ordenar a un comando SEAL (fuerzas especiales militares) que asesine a un rival político?», preguntó la jueza Pan a la defensa de Trump.El abogado del candidato republicano, John Sauer, expuso una visión de que el presidente de EE.UU. solo puede ser perseguido por la Justicia una vez haya sido juzgado y condenado en un juicio político, el llamado ‘impeachment’, en el Congreso. Trump pasó por dos ‘impeachment’ durante su presidencia. El segundo de ellos, precisamente, por su participación en la campaña para dar la vuelta a los resultados electorales , que culminó con el trágico asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. En ninguno de ellos el Senado logró la mayoría reforzada para condenarlo, por la oposición de muchos legisladores republicanos.Noticia Relacionada estandar Si EE.UU. presionó a España para que aceptara la soberanía de Kosovo David Alandete Un diputado demócrata escribió al embajador en Washington denunciando la oposición española«Ciclo de represalias»Sauer advirtió ante los jueces que no otorgar inmunidad al presidente supondría abrir un «ciclo de represalias» entre rivales políticos tras el cambio de poder. El propio Trump dio evidencias de ello antes de que comenzara la vista, en un vídeo que compartió con sus seguidores. «Si yo no tengo inmunidad, entonces el corrupto de Joe Biden tampoco tiene inmunidad », advirtió. «Joe estará listo para ser imputado», añadió sobre los planes que puede tener si gana la elección, en la que es el favorito absoluto en las primarias republicanas y ha conseguido una ventaja mínima en las encuestas frente al actual presidente.El mes pasado, Trump fue preguntado en una entrevista en Fox News si abusaría de sus poderes ejecutivos como represalia contra rivales si llega a La Casa Blanca. «No, excepto el primer día», fue su respuesta.El expresidente se personó en el juzgado aunque no estaba requerido a hacerlo, en una nueva prueba de que planea hacer una campaña a golpe de vista judicial. Es una estrategia que le ha funcionado a la perfección -se disparó en marzo del año pasado cuando recibió la primera de las cuatro imputaciones penales que le persiguen- y que no va a dejar ahora. Trump interrumpió su campaña en Iowa, donde arrancan las primarias republicanas el lunes que viene con sus tradicionales caucus -una forma de votación arcaica en reuniones vecinales-, y voló a la capital.Durante la vista, se le vio impasible, apenas departiendo de forma breve con sus abogados y tomando algunas notas. Después, en un hotel de Washington, criticó que los demócratas van a por él en los juzgados «porque pierden en todas las encuestas» y que no darle la inmunidad «sería el caos en el país» y «abriría una caja de Pandora».La fiscalía ofreció una visión contraria. Lo que sería un «futuro extraordinariamente aterrador», explicó el fiscal James Pearce, es la posibilidad de un presidente que ordenara el asesinato de rivales políticos sin que tuviera que responder por ello. El presidente «tiene un papel constitucional único, pero no está por encima de la ley», defendió.El mes pasado, Trump fue preguntado en una entrevista en Fox News si abusaría de sus poderes ejecutivos como represalia contra rivales si llega a La Casa BlancaParadojasLas juezas parecieron mostrar más cercanía a esta visión. «Creo que es paradójico decir que el deber constitucional del presidente de hacer que las leyes se ejecuten fielmente le permite violar las leyes penales», expresó Henderson.Sin embargo, aunque el tribunal falle en contra de Trump , esta vista ya es una victoria para el expresidente. Además de alimentar su mensaje de persecución política a través de la Justicia, la discusión sobre su inmunidad le permite ganar tiempo. Buena parte de la estrategia judicial de Trump es retrasar sus juicios penales para que las decisiones se produzcan pasadas las elecciones de noviembre y, en ese caso, buscar que el Departamento de Justicia haga decaer los cargos en su contra.El juicio sobre su campaña contra los resultados de 2020 está previsto para el 4 de marzo -la víspera de la fecha clave de las primarias republicanas , el llamado Super Martes del 5 de marzo, donde se ponen en juego una decena de estados- y su defensa podrá recurrir ante el Tribunal Supremo cualquier decisión que tome el de apelaciones tras la vista del martes.
