Mientras la mitad occidental alemana se vuelca en las celebraciones de la Unidad, que como cada 3 de octubre rememora la reunificación tras la caída del Muro de Berlín , en la mitad este la celebración se disfruta sólo a media asta. El motivo es que los «ossys», como estereotipadamente se conoce aquí a los orientales, en contraposición a los «wessis», siguen arrastrando cierto complejo de ciudadanos de segunda. Las pensiones de jubilación se han equiparado en las dos partes del país, pero el salario medio anual en 2022 en el oeste superó todavía en 12.000 euros al del este, según Carste Schneider, el delegado del gobierno federal para el Este. También señala que el ahorro promedio en 2021 en los Bundesländer occidentales fue casi tres veces mayor que en los orientales, otra importante pincelada de desigualdad. Pero si se pregunta en la calle, lo que primero responden los alemanes orientales cuando les preguntan por los defectos de la reunificación es la total ausencia de ossys en altos cargos, cuadros directivos de las grandes empresas y demás élites alemanas. Noticia Relacionada libros estandar Si Bernhard Schlink, ¿se unieron las Alemanias? Mercedes Monmany En su nueva novela, el célebre autor de ‘El lector’, las confronta, cara a cara, simbólicamente, en el mismo y turbulento momento presenteSi exceptuamos la excepción de las excepciones, que ha sido una canciller ossy durante nada menos que cuatro legislaturas consecutivas, los alemanes del este no han puesto todavía un pie en el gobierno, ni en el índice bursátil de referencia DAX 30, ni al frente de los grandes institutos de investigación o universidades, ni en las listas de libros más vendidos. Es más: entre 2018 y 2022, solo el 8,1 por ciento de los puestos de élite que antes ocupaban alemanes occidentales fueron otorgados a personas de origen de Alemania oriental cuando fueron renovados. Por el contrario, más de la mitad de los puestos directivos (53,9 por ciento) que anteriormente ocupaban alemanes orientales recayeron en alemanes occidentales tras la renovación. ¿Por qué son tan pocos los alemanes orientales que ocupan puestos importantes?Brecha poblacionalSchneider señala a la brecha poblacional como una de las causas. Tras la caída del Muro de Berlín, la población huyó de lo que había sido la RDA comunista para no volver. Se produjo un éxodo masivo, especialmente de las generaciones más jóvenes, que convirtió a los Bundesländer orientales en lo que nosotros podríamos llamar la Alemania vaciada, territorio en el que se cumple la maldición: a menos población, menos oportunidades. 34 años después de la caída del Muro, a pesar de la creciente mezcla de la población, la proporción de alemanes orientales es del 20 por ciento del total y entre ellos sólo el 12,2 por ciento ha ocupado algún puesto ejecutivo, según el Elite Monitor de varias universidades de Alemania Oriental. En los gobiernos federal y estatal, en los grupos parlamentarios y en la dirección de los partidos, la proporción aumentó de un total del 19,9 por ciento en 2018 al 20,9 por ciento en 2020, pero en las grandes empresas cayó del ya bajo 5,1 por ciento al 4,3 por ciento. También hubo una disminución en los niveles directivos de los sindicatos (del 14,3 al 13,2), así como en las grandes fundaciones del 14,1 al 13 por ciento. Sólo se registra un aumento significativo en el liderazgo de las universidades y organizaciones científicas del 1,6 al 8,2 por ciento. En los tribunales alemanes sólo un 2,1 por ciento de los jueces, fiscales o abogados son orientales. Dirk Oschmann, en su libro «El Este: una invención de Alemania Occidental», ha denunciado la continua discriminación y los datos respaldan su tesis. En Alemania nadie duda del diagnóstico, el debate se centra en las causas.«Sentimiento de injusticia»El politólogo Lars Vogel, de la Universidad de Leipzig, apunta a una especie de bloqueo colectivo: «A los individuos les puede ir bien, pero si el grupo al que sientes que perteneces se considera en desventaja, tú también te consideras en desventaja y no aspiras a determinados niveles». La profesora de ciencias políticas Astrid Lorenz mantiene que el «sentimiento de injusticia» debido a la falta de representación «tiene una fuerte influencia en la insatisfacción con la democracia y un efecto de desgana» ante las propias ambiciones Lorenz atribuye la subrepresentación a influencias provenientes de la RDA y que responden a la cultura comunista. «No es apropiado decir abiertamente que quieres un ascenso», pone como ejemplo de la mentalidad de la Alemania del Este. La sociedad «todavía está muy marcada» por el hecho de que las oportunidades de ascenso se especificaban siempre desde arriba y todavía hoy falta «disposición a imaginar el liderazgo». Incluso Schneider habla de una «renuencia» entre los alemanes orientales a la hora de «ponerse en el centro» de la atención. Nadie niega la reproducción de trayectorias en las élites (universidades, pasantías, puestos profesionales), que indirectamente bloquea el acceso desde el exterior, pero también resulta evidente la pérdida de interés en la mitad este del país por la excelencia, sobre todo en la educación. Y el hecho de que algunas áreas en las que la RDA sí cultivaba la excelencia, como la música clásica, no constituyen en la Alemania reunificada un factor de reconocimiento o ascenso social.
